10:46 MIN

Tatiana Abellán: "la fotografía 'post mortem' fue una manifestación de amor y respeto hacia aquellos que partieron"

Familia con sus dos hijos muertos
  • 10:46 MIN

Tatiana Abellán: "la fotografía 'post mortem' fue una manifestación de amor y respeto hacia aquellos que partieron"

Universo Maite

compartir
Tatiana Abellán: "la fotografía 'post mortem' fue una manifestación de amor y respeto hacia aquellos que partieron"

Universo Maite, el espacio de divulgación de Confitería Maite, dedicado en esta ocasión, a la festividad de Todos los Santos. Hemos conversado con la Doctora en Historia del Arte, Tatiana Abellán con la que hemos hablado sobre la 'fotografía postmortem.'

La fotografía post mortem fue una práctica que surgió en el siglo XIX, un tiempo en el que la muerte y el duelo se expresaban de forma diferente a como lo hacemos hoy. Esta tradición visual tenía como objetivo capturar la imagen de los seres queridos después de su fallecimiento, creando un recuerdo tangible para la familia y dejando un testimonio de su existencia, explica la doctora en Historia del Arte, Tatiana Abellán. Aunque para muchos hoy día pueda parecer una práctica extraña o incluso mórbida, la fotografía post mortem fue una manifestación del duelo profundamente humana y respetuosa, influida tanto por la cultura como por la tecnología del momento.

El Origen de la Fotografía Post Mortem

La fotografía post mortem tiene sus raíces en la Inglaterra victoriana, una época caracterizada por su enfoque ritualizado del duelo y el recuerdo. Con la invención de la fotografía en la década de 1830, las familias de clase media y alta comenzaron a acceder a este novedoso medio, permitiéndoles obtener imágenes de sus seres queridos por primera vez. Sin embargo, la muerte infantil era común, y muchas veces la única fotografía de un niño o familiar fallecido se tomaba después de su muerte. Esto dotaba a la imagen de un valor incalculable y servía como el último retrato familiar.

Estética y Técnica: La Belleza en el Duelo

El proceso de realizar estas fotografías no solo implicaba un reto técnico, sino también estético. "Los fotógrafos buscaban que la imagen transmitiera paz y respeto,haciendo que el fallecido pareciera dormido", ha asegurado la artista T. Abellán. La preparación era cuidadosa: el cuerpo se vestía con sus mejores ropas, se acomodaba de forma natural, y, en algunos casos, los ojos se pintaban para dar un efecto de vida. Para capturar estos detalles, los fotógrafos utilizaban una exposición prolongada, lo que le daba una calidad etérea a la imagen. La disposición era importante: algunos se retrataban junto a familiares vivos o rodeados de sus objetos personales.

El Significado Cultural: Recordar, Honrar y Sanar

Más allá de un simple retrato, estas fotografías tenían un propósito simbólico y emocional. En una época en la que las familias vivían a menudo bajo el mismo techo durante generaciones, la pérdida de un miembro cercano impactaba a todos de forma profunda. La fotografía post mortem ayudaba a preservar un vínculo con el fallecido y cumplía un papel esencial en el proceso de duelo. Tener una imagen de la persona era una forma de recordar su existencia, y el retrato servía como un pequeño acto de inmortalización. Además, ayudaba a aliviar el dolor, permitiendo a los dolientes mantener cerca la memoria de sus seres queridos.

Evolución y Declive de la Fotografía Post Mortem

Con el avance de la tecnología y la disponibilidad de la fotografía, las familias comenzaron a tener más imágenes de sus miembros en vida, lo que hizo que la necesidad de este tipo de fotografía disminuyera. Para mediados del siglo XX, la fotografía post mortem cayó en desuso en la mayor parte del mundo, aunque en algunas culturas todavía se practica, adaptada a las sensibilidades contemporáneas. Hoy en día, puede ser vista como una curiosidad histórica, pero su valor permanece en el modo en que refleja las formas en que la humanidad se ha enfrentado a la mortalidad y al recuerdo.

La Fotografía Post Mortem en la Cultura Contemporánea

Curiosamente, la fotografía post mortem ha vuelto a ganar cierto interés entre historiadores, fotógrafos y antropólogos. Exhibiciones en museos de historia y fotografía han reavivado la curiosidad sobre esta práctica. La fotografía post mortem nos recuerda que, a lo largo de la historia, el duelo ha sido una experiencia compartida, profundamente humana, y que el arte, en sus múltiples formas, sigue siendo una herramienta para canalizarlo.

La fotografía post mortem no fue solo una técnica para capturar un último retrato; "fue una manifestación de amor y respeto hacia aquellos que partieron" ha declarado la doctora, Tatiana Abellán.