12/06/2025

Pensar no es un lujo, es una urgencia. En este episodio, Miguel Tébar selecciona canciones que cuestionan lo establecido y abren grietas en el discurso dominante. Una escucha crítica para tiempos que exigen sentido.
Pensamiento y Sentido crítico aunque son conceptos relacionados no son equivalentes. La crítica no es necesariamente negativa y el juicio crítico fundamental para resistir la vida, ha de ser reflexivo y, afortunadamente, subjetivo. El gusto de un buen crítico suele ser personal, formado e instruido pero no debería supeditar el resultado de su crítica.
El sentido crítico suele entenderse como una actitud o disposición personal para cuestionar, analizar y no aceptar de forma pasiva las ideas, afirmaciones o situaciones. Implica una inclinación natural a no conformarse con lo dado, a buscar razones y fundamentos antes de aceptar una opinión, información o hecho. Es, en esencia, la tendencia a dudar, preguntar y buscar explicaciones, pero sin necesariamente aplicar un método estructurado o sistemático.
El pensamiento crítico es un proceso cognitivo más complejo que implica analizar, evaluar, interpretar y sintetizar información de manera lógica y razonada. Se basa en habilidades como la interpretación, el análisis, la evaluación, la inferencia, la explicación y la metacognición (autorregulación del propio pensamiento). No solo cuestiona, sino que aplica criterios objetivos y estándares intelectuales para llegar a conclusiones fundamentadas y razonadas. Busca eliminar sesgos, falacias y errores de razonamiento, y su objetivo es alcanzar juicios sólidos y bien justificados.
Pudiéndose resumir de esta manera: El sentido crítico es la base actitudinal, la tendencia a no aceptar algo sin más y poder cuestionarlo. Mientras que el pensamiento crítico es la aplicación práctica y estructurada de esa actitud, utilizando habilidades cognitivas avanzadas para llegar a conclusiones sólidas y justificadas. En síntesis, el sentido crítico es el primer paso (la actitud de cuestionar), y el pensamiento crítico es el proceso que permite analizar y fundamentar esas dudas de manera lógica y rigurosa.
Trabajemos en ello, sobre todo para los jóvenes que tanto deberían preocuparnos. Lo contrario será la anoxia del ser humano.
Somos libres porque pensamos y si además lo hacemos en positivo seremos una revolución. ¡Confía en tu instinto!
Texto: Miguel Tébar


