Parece una obviedad, pero muchas veces no somos conscientes de lo feliz o bueno que está siendo un momento hasta que acaba. Esto no es raro, sino todo lo contrario, es muy normal y sucede porque seguramente estamos más centrados en algún problema o preocupación que en lo que estamos viviendo. Analizar lo que pasa en el exterior y no en el interior es una forma de ponerle solución.