16/01/2026
Nos comemos unas croquetas para celebrar su día

Hoy es el Día de la Croqueta. Pero seamos sinceros: la croqueta no entiende de calendarios. La croqueta es de lunes a domingo, de aperitivo, de caña que se alarga y de “venga, una ración más y nos vamos”. Una buena bechamel y la versatilidad del producto que se le puede añadir: Jamón, pollo, boletus, rabo de toro, gambas, morcilla… Cremosa por dentro, crujiente por fuera, y con ese punto peligroso que hace que nunca te comas solo una. En Madrid lo sabemos bien. Aquí una barra sin croquetas es como un bar sin cañas. Hoy es su día, pero mañana también. Y pasado. Y el resto del año…
Comienzo con mis favoritas en estos momentos, y que en un rato voy a ir a comer para celebrar su día, las de Cokima, en la calle Andrés Mellado, 21. Este restaurante que acaba de cumplir 5 años, tiene un espíritu de street food bien entendida, utilizan un magnífico producto de temporada, buena técnica en cocina, mucho sabor y una mezcla de diferentes países muy apetecible. Ahora, sus croquetas son tradicionales, de esas con una bechamel bastante liquida, con bien de jamón Joselito, que es el que utilizan y por encima le ponen un velo de papada ibérica. Se venden por unidad, a 2,50€ (y sí, es imposible pedir solo una).
Me voy ahora a la calle Menorca, 4 donde está Salino, del chef Javier Aparicio, poque ha quedado finalista en el Concurso de Croquetas de Madrid Fusión, y en un par de semanas sabremos si son o no las mejores de España. Preparan una bechamel trabajada con paciencia, jamón ibérico bien picado y una textura cremosa. Él dice que le saben a infancia, a cocina de casa, a madre, abuela… La ración de 6 unidades cuesta 15 €.
Me voy a la calle Hermanos Becquer, al restaurante El Buen, un bar fino de picoteo castizo. Bechamel trabajada con mimo, textura melosa y un rebozado suave, y crujiente. Las de jamón ibérico de Arturo Sánchez son la estrella de la casa. Potentes y sabrosas gracias al uso de un buen jamón bien tratado. El precio, 3 € la unidad o 17 € la ración de 6.
En Chamartín, en una calle poco transitada como es Apolonio Morales, pero que es lugar de peregrinación de los muy croquetereros está Quinqué, donde el guiso, el producto y la cocina de fondo importan. Ganó el concurso a la mejor croqueta de España en 2024 en Madrid Fusión. Son unas croquetas clásicas, bien trabajadas, con buena cantidad de jamón ibérico, de esas que en el primer bocado se nota el cariño que hay detrás. El precio de la ración, 17€.
Y termino en Guadarrama, porque es necesario coger el coche para ir a comer las croquetas increíblemente ricas del restaurante La Chimenea, un clásico de la sierra, y que llevan décadas llenando cada día y fines de semana por la fama propia que tienen nuestras protagonistas de hoy. Son grandes, contundentes y muy de las de antes, bien rellenas, cremosas por dentro y un rebozado que cruje lo justo. Las de jamón son las más pedidas, pero suelen tener más opciones como queso azul, huevo frito con chorizo y cebolla. El precio son 2,60 € por unidad.
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