14/11/2025
Celebramos el Día Mundial del Churro

El pasado día 11 de noviembre fue el Día Mundial del Churro, y confieso que a mí esto de los “días de” me encanta celebrarlo, sobre todo cuando se trata de algo tan rico. Porque no hay placer más sencillo y castizo que un churro o unas porras -mis favoritas- recién hechas, crujientes por fuera, tiernas por dentro, y mojadas en un cafecito caliente o un buen chocolate. Cada vez que me doy ese capricho, siento que es día de fiesta.
Y si hay un lugar donde el churro es casi patrimonio cultural, ese es Madrid. Aquí se disfruta en todas sus versiones: los churros finitos para mojar y las porras gorditas, de esas que te alegran la mañana. O rellenas, para los más golosos. En otoño e invierno, nada como refugiarse en una churrería de barrio o en un clásico, con su taza de chocolate humeante y ese olor a masa frita que lo llena todo. Por eso hoy en Pá Comerse Madrid nos vamos de ruta churrera, y me pongo sentimental, porque además de encantarme, me trae muchos recuerdos de infancia cuando me iba con mi madre a merendarlos, y los comprábamos los domingos para desayunar.
Empezamos por un sitio donde los churros son religión, es San Ginés, en el pasadizo del mismo nombre, a un paso de la Puerta del Sol, este templo churrero lleva desde 1894 sirviendo churros alargados, dorados y crujientes, hechos a mano con el mimo de siempre. Su fama ha viajado tan lejos como el aroma de su chocolate: hoy hay San Ginés en Tokio, Shanghái, Bogotá, Ciudad de México, Buenos Aires, Lisboa… e incluso Miami. Nada como sentarse allí, entre las mesas de mármol blanco y sus paredes de ladrillo visto, y dejar que el tiempo se pare mientras mojas un churro en el chocolate espeso. Abren todos los días del año. La ración de 6 churros cuesta 2,50 €; lo mismo que dos porras. Y el chocolate, 3,70 €.
Y de aquí nos vamos a otro clásico, Desde 1902, en la calle San Martín, muy cerquita de Arenal, y en el nuevo Bernabéu Market. Esta churrería familiar lleva más de un siglo haciendo felices a generaciones enteras con sus churros, porras y chocolate elaborados de forma artesanal, siguiendo una receta que ha pasado de padres a hijos como un tesoro. Hoy manda la quinta generación, que ha sabido mantener la tradición, pero adaptándose a los nuevos tiempos: aquí se pueden encontrar churros sin gluten, sin azúcar, sin lactosa… e incluso veganos. Los clásicos siguen siendo los reyes, pero los rellenos arrasan: de pistacho, turrón, dulce de leche, y el más buscado del momento, el de chocolate de Dubái. El precio de la ración de 4 churros es de 2,50€, y el mismo precio para 3 churros. Los rellenos cuestan 6, y 9 € el de chocolate Dubái. Sin duda estamos ante un rincón donde la tradición se renueva cada día, y cada bocado sabe a historia y a modernidad a la vez
Y nos vamos ahora a una más moderna, MANOSANTA, una churrería de nueva generación que pertenece a Nacho y Amparo, el hijo pequeño y la hermana de Emilio Aragón. Abrieron en 2021, y en 4 años ya tienen 6 sedes por la Comunidad de Madrid, y han sabido dar la vuelta al bocado más castizo con un aire joven, innovador y minimalista que ya tiene una legión de fans que buscan sus churros, porras y los ya famosos pecaditos, mini cubos de churros para picar sin remordimientos. Tienen varios sabores, con azúcar, canela, las dos cosas o tal cual, y acompañarlos con dips como dulce de leche, leche condensada o crema de cacao. Desde 2,25 € (cinco churros) o 2,95 € el cubo de pecaditos (10-11 piezas).
Y si hay sitios que huelen a infancia, a invierno y a recuerdos dulces es La Chocolatería La Antigua es uno de ellos. Volvemos a una chocolatería con más de un siglo, ya que fue fundada en 1913. Sus churros y porras artesanas, recién hechas cada mañana, y su chocolate espeso y humeante tanto blanco como negro, es de esos placeres que abrazan por dentro. Aquí todo sabe a tradición, pero con un aire actual que la mantiene viva. Hay varias por la capital, Bravo Murillo, Conde de Peñalver o Avenida de los Andes, y todas tienen el mismo aroma irresistible que se escapa por la puerta y te invita a entrar. Tienen varios packs, como Churros con chocolate para 4 por 19,90€, churros rellenos de chocolate o crema por 2,75€. En porras clásicas puedes pedir una por 0,85, o la rosca de porra entera por 14,50€. Un peligro para mi porque soy capaz de comérmela sin compartir.
Y ojo, que como hoy nos lo ponen tan fácil las plataformas de envío a domicilio, y con el día tan desapacible que hace, podemos pedir la mayoría de ellas a Glovo o Uber Eats. Vamos, una merienda increíble para empezar muy bien el fin de semana.
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