01/06/2026
El gas dispara la preocupación por una nueva subida del precio de la luz

- 19:50 MIN
El gas dispara la preocupación por una nueva subida del precio de la luz
Aunque el conflicto en el estrecho de Ormuz se resolviera hoy, el retraso logístico en el suministro de gas podría mantener altos los precios durante semanas.
La dependencia del gas natural licuado y el sistema marginalista hacen prever un aumento del coste eléctrico en los próximos meses.
El debate sobre la energía nuclear reaparece ante la dificultad de sustituir el gas sin disparar costes y emisiones.
El conflicto en el Estrecho de Ormuz amenaza con impactar directamente en el bolsillo de los consumidores europeos. Aunque se alcanzara un acuerdo inmediato, los expertos del sector energético advierten de que el precio de la electricidad podría seguir subiendo durante semanas debido a los tiempos logísticos del suministro de gas natural licuado. “Aunque lo abriesen hoy, por cuestiones logísticas, los barcos tardarían entre 35 y 45 días en llegar a Europa”, ha explicado en el programa Nits de Ràdio de Onda Cero Catalunya el analista de mercados energéticos de la consultora Tempos Energía Antonio Aceituno, que considera inevitable una tensión prolongada en los precios.
El problema radica en el funcionamiento del sistema eléctrico europeo, donde el gas continúa marcando el precio final incluso cuando buena parte de la energía procede de fuentes renovables. “Estamos ante un sistema marginalista, la última tecnología que entra es la que fija el precio de todas”, señala Aceituno. Según detalla, el encarecimiento del gas ya se ha dejado notar en el mercado: si a finales de febrero cotizaba cerca de los 30 euros por megavatio hora, ahora ronda los 50 euros. Eso podría traducirse en precios eléctricos de entre 130 y 140 euros por megavatio hora durante el verano, especialmente fuera de las horas solares.
La situación se complica además por las limitaciones del almacenamiento energético. España produce abundante energía solar durante el día, pero sigue dependiendo de otras tecnologías durante la noche. “Estamos esperando ya con impaciencia el desarrollo de las baterías”, afirma el experto, convencido de que la tecnología actual todavía está lejos de resolver el problema. Para explicarlo, recurre a un ejemplo cotidiano: mientras los teléfonos móviles han evolucionado enormemente en capacidad y rendimiento, “las baterías siguen siendo prácticamente las mismas”.
Europa, además, encara el verano con unas reservas de gas especialmente bajas. Según Aceituno, el continente apenas alcanza el 37% de almacenamiento, el nivel más reducido de la última década, cuando debería llegar al 90% antes del invierno. “Europa se enfrenta a una tarea colosal”, advierte, en un contexto marcado también por la incertidumbre geopolítica y la competencia global por el suministro. El cierre prolongado de Ormuz afecta a cerca del 20% del gas natural licuado mundial y al 25% del petróleo, lo que podría repercutir también en combustibles como la gasolina o el diésel.
En este escenario, vuelve a surgir el debate sobre el papel de la energía nuclear dentro del mix energético. Aceituno recuerda que actualmente representa alrededor del 23% de la electricidad consumida en España y advierte de las dificultades para sustituirla a corto plazo. “Si no queremos la nuclear, tendremos que buscar un plan B que funcione”, sostiene. El problema, insiste, es que recurrir más al gas o al carbón no solo elevaría todavía más la factura energética, sino también las emisiones contaminantes.
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