02/10/2025

Edgar Bresó
  • 10:31 MIN

Murphy no nos odia, nos recuerda que estamos vivos

psicología de andar por casa

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Murphy no nos odia, nos recuerda que estamos vivos

Con el profesor y psicólogo Edgar Bresó

Seguramente todos hemos escuchado hablar alguna vez de la Ley de Murphy pero estoy seguro de que nos faltan muchas cosas aún por saber sobre esta ley.

Por eso hoy tenemos a nuestro psicólogo de guardia con nosotros para descubrir algunas cosas sobre su origen y también aprovecharemos para comentar otros aspectos muy interesantes.

Edgar Bresó, buenas tardes. Cuéntanos, ¿Qué es y cuál es el origen de esta “Ley de Murphy”?

La ley de Murphy más conocida (que ya te anticipo que no es la única) es muy simple: “si algo puede salir mal, efectivamente, saldrá mal”.

Y la primera cosa que quiero resaltar y que, tal vez sorprenda a la audiencia es que, aunque suena pesimista, en realidad no lo es porque en realidad, refleja una forma de pensar orientada a la prevención y la anticipación de errores y por lo tanto, no es negativa en absoluto, ES POSITIVA!

Y ¿Dónde y cuándo surge todo esto?

En 1949, en el laboratorio de la Fuerza Aérea estadounidense en un proyecto que realizaba pruebas de aceleración para la seguridad del cuerpo humano un ingeniero aeroespacial que ¿a ver si sabes cómo se apellidaba Luís? Murphy.

Durante unas pruebas de aceleración con cohetes, Murphy se frustró al descubrir que un técnico había instalado mal unos sensores. Entonces dijo: “Si hay una forma de hacerlo mal, lo hará.” Esto es posible que lo sepa nuestra audiencia pero lo que a lo mejor no sabe es que el “mérito” de que esta ley se haya hecho tan famosa no fue de Murphy porque esto fue simplemente un hecho aislado hasta que su compañero, el capitán John Paul Stapp, lo citó en una rueda de prensa, y desde ahí la frase se popularizó como “Ley de Murphy”.

Bueno Edgar, y cuéntanos, ¿Por qué crees que esta ley es importante para nuestra vida?

Porque esta ley no es solamente una frase graciosa, la Ley de Murphy es una forma de explicar cómo el caos de manera inexorable es parte de nuestras vidas. Y aunque suene a broma, tiene raíces en la psicología y la física.

-Sesgo de negatividad: recordamos más lo que sale mal.

-Sesgo de confirmación: buscamos pruebas de que Murphy tenía razón.

-*Entropía: todo tiende al desorden… incluso tu escritorio.

¿Ejemplos?

La tostada siempre cae del lado de la mantequilla. (física)

El día que llegas tarde, hay atasco. (psicología. Solo recuerdas cuando te pasa; atención selectiva, nos fijamos en lo que nos interesa. También pasa en positivo: al comprar un coche, luego lo vemos siempre)

Si haces cola, la de al lado avanza más rápido.

Si algo puede romperse, lo hará justo cuando lo necesitas.

-Y si estás en la radio, justo fallan los auriculares, estás en la calle y una señora se te pone a hablar, estás en el coche parado en un vado y un vecino que nunca está justo hoy quiere entrar con el coche, etc. Todas estas cosas, me han pasado pero claro, llevamos 25 programas y eso me ha pasado 3-4 veces pero me parece que “siempre” pasa.

¿Y la ciencia qué dice?

Un estudio de Robert Matthews demostró que la tostada cae del lado untado por la altura de la mesa. ¡Murphy tenía razón y la física lo respalda!

Además, estudios sobre multitarea muestran que cuantas más cosas intentamos hacer a la vez, más errores cometemos. Yo diría que Murphy no solo es gracioso, es estadísticamente cierto

El tema no es la probabilidad de que pase algo, es cómo lo gestionamos nosotros en nuestro sistema.

Antes comentabas que había más de una ley de Murphy. ¿A qué te referías?

Existen algunas variantes populares de la Ley de Murphy. Te voy a poner 3 ejemplos de las más conocidos:

-Ley de Parkinson: “El trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para su realización.” (alumnos)

-Ley de la gravedad selectiva: “Un objeto siempre caerá donde cause más daño.” (me pasa cada día)

-Ley de la inevitabilidad: “Cuando buscas algo, siempre lo encuentras en el último lugar donde miras.” (idem aunque en mi caso, a veces es al contrario)

¿Por qué hay tantas?

Estas leyes reflejan observaciones cotidianas que todos hemos vivido, y se han convertido en una forma humorística de expresar frustraciones comunes. También muestran cómo el ser humano tiende a notar más los errores que los aciertos, lo que refuerza la idea de que “todo sale mal”.

Reflexión final

La Ley de Murphy no es solo una frase ingeniosa para justificar los tropiezos de la vida. Es, en el fondo, una metáfora sobre cómo el ser humano se relaciona con la incertidumbre. Nos recuerda que, por más que planifiquemos, por más que nos esforcemos en controlar cada detalle, el error, el imprevisto y el caos son inevitables. Y eso no es una tragedia… es parte del juego y le da sentido a la vida. Nos han educado para pensar que todo tiene una explicación lógica y controlada y eso no es así. Por ejemplo, lo normal es que, si trabajas duro, te formas y eres constante, consigues el éxito laboral por ejemplo pero… lamentablemente en ocasiones eso no es así y hay personas que lo merecen menos que tú y tienen éxito.

Lo mismo con el amor, hay personas que se frustran pensando que se “merecen” una pareja e insisten en buscarla y forzar que suceda pero… lamentablemente que seas una buena persona, amable, graciosa, empática, o cualquier otra cosa, no es una garantíade que te vas a enamorar y debemos aceptar que esto veces es así.

Aceptar la Ley de Murphy no significa rendirse ante el pesimismo, sino reconocer que la vida no siempre sigue el guión que escribimos. Es una invitación a desarrollar resiliencia, a tener un plan B (y C), y a entender que incluso los fallos pueden enseñarnos algo valioso. Porque cuando las cosas salen mal, también se abre la puerta a la creatividad, a la adaptación y al crecimiento.

Y en medio de todo eso, el humor se convierte en nuestro mejor aliado. Reírnos de nuestras propias metidas de pata, de los momentos absurdos y de las ironías del destino, nos ayuda a no tomarnos demasiado en serio. Nos humaniza. Nos conecta. Nos libera.

Así que la próxima vez que algo salga mal —cuando el café se derrame sobre el informe justo antes de entregarlo, cuando el paraguas se rompa en medio de la tormenta, o cuando el mensaje importante se quede sin enviar— recuerda: Murphy no te odia. Solo te está recordando que estás vivo.