18/09/2025

Con el Profesor y psicólogo Edgar Bresó
Hoy hablaremos con Edgar Bresó, nuestro psicólogo de guardia sobre el funcionamiento de nuestra y, específicamente hablaremos de atención y en concreto hablaremos de la atención selectiva. Ese superpoder mental que nos permite centrarnos en lo importante y filtrar lo que no necesitamos… aunque esté justo delante de nosotros.
¿Qué es la atención selectiva?
Tal y como comentamos hace 2 semanas en el último programa, nuestro sistema nervioso está bombardeado por demasiados estímulos constantemente y eso nos obliga a seleccionar. Por tanto, la atención selectiva es esa capacidad de nuestro Sistema Nervioso para enfocarse en un estímulo concreto mientras ignora otros que compiten por nuestra atención. Es como tener un foco de luz en medio de la oscuridad: lo que ilumina, lo vemos; lo demás, se desvanece.
Sinceramente Luís, ¿A que tú bajas el volumen de la radio cuando quieres concentrarte para buscar sitio para aparcar o vas a hacer una maniobra complicada con el coche? Pues este es uno de los ejemplos más típicos a la hora de explicar qué es la atención selectiva.
No es que el sonido nos impida ver, pero nuestro cerebro necesita liberar recursos para concentrarse en la tarea visual.
O también cuando apagamos la televisión para recordar una receta o para redactar un mensaje importante.
Esto es porque el ruido visual y auditivo distrae, así que lo eliminamos para pensar con claridad.
Pero te voy a poner otro ejemplo que tiene mucho más que ver contigo. Tú, cuando te escribes un guión para la radio, ¿lo haces en papel o en la pantalla del ordenador?
Al final, es prácticamente lo mismo pero… en la hoja de papel nos concentramos mejor.
¿Qué te parece? Interesante ¿verdad? Como la mera presencia de estímulos, de manera inconsciente nos impide concentrarnos y focalizar nuestra atención y recursos en una tarea concreta…
¿Qué dice la ciencia sobre este fenómeno? ¿Qué se sabe y qué se ha investigado sobre esto?
La ciencia ha estudiado este fenómeno en profundidad y te he traído algunos resultados que, además estoy seguro que a nuestra audiencia les sonarán:
El experimento del gorila invisible (Simons & Chabris, en 1999) les pidieron pidió a los participantes en un experimento que contaran los pases de balón entre jugadores vestidos de blanco. En medio del vídeo, un gorila camina entre ellos. Más del 50% no lo vio. ¿Por qué? Porque estaban tan enfocados en contar los pases que ignoraron lo demás. Atención selectiva en acción.
Por otro lado, estudios con resonancia magnética funcional también han mostrado que cuando prestamos atención a un estímulo, ciertas áreas del cerebro se activan mientras otras se inhiben. Es decir, el cerebro literalmente apaga lo que no necesita y focaliza todos sus recursos en lo importante.
Además, investigaciones en entornos laborales han demostrado que las interrupciones frecuentes (como notificaciones o conversaciones cruzadas) reducen la productividad hasta en un 40%. Por eso, muchas empresas fomentan espacios de trabajo silenciosos o con auriculares de cancelación de ruido. (Yo, ara explicar esto pongo el ejemplo siempre de una cuerda que se corta y tenemos que volverla a unir con nudos; se acorta)
Finalmente, estudios sobre multitarea (Ophir et al., 2009) demostraron que las personas que tienen costumbre realizar múltiples tareas a la vez, tienen más dificultades para filtrar información irrelevante. Es decir, su atención selectiva se suele limitar.
¿Y qué implicaciones tiene todo esto para nuestro día a día?
Vivimos en una época donde la atención está saturada. Cada día nos enfrentamos a:
-Decenas de notificaciones en el móvil.
-Correos electrónicos urgentes.
-Reuniones encadenadas.
-Redes sociales que compiten por segundos con nuestra atención.
-Publicidad invasiva, luces, sonidos, pantallas, etc.
Esta sobreestimulación no solo agota nuestra capacidad de atención, sino que genera una sensación constante de urgencia de fragmentación mental y nos limita la capacidad de centrarnos en lo importante.
Nos imponemos tareas sin fin, creyendo que podemos con todo, cuando en realidad estamos erosionando nuestra capacidad de concentración y nuestro bienestar.
¿Y cuáles serían las conclusiones o reflexiones que podemos hacer a partir de todo lo que se sabe sobre esta atención selectiva?
Vivimos en una era de sobreestimulación: pantallas, sonidos y mensajes constantes. La atención selectiva no sólo es útil, es esencial para sobrevivir cognitivamente. Aprender a usarla de manera consciente —silenciando el móvil, cerrando pestañas innecesarias en nuestro ordenador o buscando entornos tranquilos— puede marcar la diferencia entre el caos mental y la claridad.
La atención selectiva no es solo una herramienta cognitiva: es una estrategia de supervivencia mental.
En un mundo que nos exige estar disponibles, conectados y productivos las 24 horas, aprender a decir “no” a ciertos estímulos es un acto de autocuidado.
Y quiero terminar con Algunas Recomendaciones prácticas:
-Silenciar notificaciones durante bloques de trabajo profundo.
-Practicar la meditación o mindfulness para entrenar el foco.
-Establecer horarios sin pantallas.
-Priorizar tareas y evitar la multitarea.
-Buscar entornos tranquilos para actividades cognitivas exigentes.
En definitiva, no se trata de hacer más, sino de hacer mejor. La atención es finita, y cada vez que la dispersamos, perdemos un poco de nosotros mismos. Y eso, en estos tiempos, es un acto revolucionario.
Así que la próxima vez que bajes el volumen para aparcar, recuerda: no estás siendo raro, estás siendo eficiente y tu cerebro te lo agradecerá.

