Las sociedades científicas están haciendo el seguimiento de las novedades que afectan a esta hepatitis, aunque por el momento no se ha encontrado la causa que justifique el aumento de casos. A pesar de esto, la alteración de la función hepática es habitual en la infancia y casi siempre es leve y se resuelve en un tiempo determinado. Las sociedades de pediatría recomiendan a los profesionales implicados en la salud infantil que extremen la vigilancia para detectar casos de hepatitis grave y diagnosticarlos y tratarlos. Además, deberán registrar y comunicar esos casos. Por ahora, no hay ninguna hipótesis fiable que haga pensar en un crecimiento importante del número de nuevos casos, por eso, el mensaje es de cautela y serenidad.