La Generalitat de Cataluña ha dado por controlado el brote de gastroenteritis que ha afectado a 4.136 personas en Barcelona y Tarragona tras beber agua embotellada. Todo apunta a que el origen se encuentra en un error humano en la manipulación del agua en un manantial de Andorra. El secretario de Salud Pública de Cataluña apunta a que el origen del brote es por "contaminación fecal humana".