La lista negra fue creciendo exponencialmente. El senador McCarthy decía que lo hacía por patriotismo, decía que era patriótica la misión que él mismo se atribuyó y para la que consiguió respaldo político. Sin embargo, la Historia, con H mayúscula, ha considerado aquellos primeros años de la década de los 50 en Estados Unidos como el tiempo de la caza de brujas.