Desde esta madrugada arden las 90 toneladas de neumáticos que desde finales de los 90 se acumulan sin orden ni concierto entre Madrid y Toledo. Una superficie similar a doce estadios de fútbol gestionada de forma ilegal, como ahora dicen saber casi todos. Hoy vienen los lamentos por un humo peligroso para la salud o por los daños medioambientales cuando durante años las administraciones se han ido pasando la pelota de la responsabilidad sin dar una solución. Vamos, lo de siempre.