11-M desde la unidad de partidos y asociaciones. Esa es la noticia porque hemos tardado doce años en celebrar el aniversario de la matanza sin guerras previas entre colectivos de víctimas o enfrentamientos de partidos que querían patrimonializar el dolor. Ahora sólo quedan dos retos más: que seamos capaces de organizar un homenaje conjunto y que las declaraciones políticas de asuntos varios se dejen para otro día.