John Müller dedica su refranero andino a todos los españoles que son escépticos con los beneficios del cambio horario. “No por mucho madrugar, amanece más temprano”, dice y comenta que eso es exactamente lo que se ha conseguido con este cambio horario de marzo donde este domingo hemos perdido una hora de sueño. Recuerda que nos salimos de nuestro huso horario natural y nos situamos en el de Europa Central. Además, afirma que su problema no es el time lag, sino la cantidad de manuales que tengo que volver a consultar para cambiar el reloj del coche, el de la televisión, el del horno y el calentador.