Rubén Amón indulta a Artur Mas por ser "entrañable en su resistencia a la agonía" y por su "capacidad de vejarse y humillarse" para conseguir la investidura. Asegura Amón que Mas es una "criatura superviviente y político mutante" que "sobreviviría a una tragedia de Shakespeare y a un capítulo de Juego de Tronos", porque posee un instinto con el que se "aferra a la respiración artificial proponiendo ahora un gobierno de diez meses".