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'Un nanosegundo en el metaverso', sección de 'La brújula'.
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Un nanosegundo en el metaverso

CULTURA

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Un nanosegundo en el metaverso

Juan Carlos Galindo, Karina Sainz Borgo y Edu Galán, reflexionan junto a Rafa Latorre acerca de Eurovisión y la obra de Manuel Arias Maldonado.

Con un arranque festivo, lleno de ironía y referencias pop, comienza una edición más de Un Segundo en el Metaverso, espacio radiofónico que, como ya es habitual, mezcla lo trivial con lo trascendente, lo eurovisivo con lo literario. En esta entrega, la conversación giró en torno a figuras tan dispares como Melody, Carmen Sevilla y Eduardo Mendoza, en un peculiar cóctel de humor, análisis cultural y entusiasmo, por lo que aún puede ofrecer el arte y la literatura.

Desde las primeras intervenciones, la tertulia se sumerge en el universo pop con Melody como protagonista inesperada. Su participación eurovisiva desata comentarios entre nostálgicos y escépticos, que ven en ella una especie de Carmen Sevilla 2.0: “más exagerada, con un enorme talento y un sentido del espectáculo que recuerda a Donald Trump, si Trump fuera bueno y español”, bromea uno de los locutores.

Pero no todo es espectáculo y nostalgia musical. La conversación da un giro hacia la reflexión cuando José Antonio Montano, apoyado con sorna "el Melody del metaverso", introduce una idea poderosa: la contraposición entre la opinión tajante y la evolución del gusto cultural. A partir del prólogo del nuevo libro Cinema Forever del catedrático Manuel Arias Maldonado, Montano traza un manifiesto sobre el papel del crítico que vive intensamente el juicio del presente, sin preocuparse por el ayer ni el mañana: “Doy un tajo en cada instante”, dice, en una intervención que mezcla lucidez y humor.

De ahí, la conversación fluye hacia Málaga, ciudad cultural por excelencia, y se detiene finalmente en la figura que ha marcado la semana: Eduardo Mendoza, flamante ganador del Premio Princesa de Asturias de las Letras. El reconocimiento ha sido recibido con entusiasmo por los tertulianos, que destacan su capacidad para conectarse con varias generaciones a través del humor, la parodia y una Barcelona siempre en transformación.

"Mendoza es el buen escritor que no quiere serlo", señalan. A diferencia de muchos autores obsesionados con la trascendencia, él ha hecho de la ironía y la ligereza una forma de crónica social y una revolución narrativa. Desde La verdad sobre el caso Savolta hasta sus delirantes novelas protagonizadas por un detective salido del manicomio, Mendoza ha demostrado que se puede. Hasta sus delirantes novelas protagonizadas por un detective salido del manicomio, Mendoza ha demostrado que se puede ser profundo, sin solemnidad.

También se remarca su vida discreta, su origen burgués y su trabajo como traductor internacional. Anecdóticamente, se menciona una foto suya traduciendo entre Ronald Reagan y Felipe González. Para los contertulios, Mendoza representa una literatura alejada del elitismo, que supo irrumpir en una España literaria anquilosada y dar voz a una Barcelona convulsa, mezclando géneros con libertad y brillantez.

El jurado del premio, destacan, ha reconocido algo más que una carrera literaria: ha premiado “el hacer feliz a los lectores”, algo inusual pero necesario. En una época donde muchos escritores quieren parecerlo más de lo que realmente escriben, Mendoza, con su humildad y genio, brilla por la autenticidad de su propuesta.

La tertulia concluye con una mirada crítica hacia una industria cultural que a veces se toma demasiado en serio. Frente a eso, reivindican a Mendoza como símbolo de una literatura libre de imposturas. Y entre carcajadas, piruetas eurovisivas, homenajes a Carmen Sevilla y referencias a Eduardo Mendoza, este “segundo en el metaverso” se convierte en un espacio donde la cultura se respira con inteligencia, sin solemnidad y, sobre todo, con alegría.

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