Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar, recoger datos estadísticos y mostrarle publicidad relevante. Si continúa navegando, está aceptando su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en política de cookies.

Disfruta de la app de Onda Cero en tu móvil.

LA BRÚJULA

La carta de Ónega al Tribunal Supremo: "España está en sus manos"

Así, como institución, sin nombrar a su presidente ni a ninguno de sus magistrados. España está en sus manos, Alto Tribunal. Lo estuvo siempre, porque sus decisiones crean jurisprudencia, porque es la última instancia en la Justicia ordinaria y porque estamos en un Estado de Derecho. Con eso está dicho todo.

Fernando Ónega
 |  Madrid | 10/10/2019

Quiero recordar, sin meterme en ningún archivo documental, que algunas de las sentencias que salieron de sus salas sirvieron para reconocer derechos fundamentales y para corregir lacerantes injusticias. Quiero recordar que en las salas de ese legendario palacio se hizo más por la igualdad social que en las reuniones del Consejo de Ministros.

Y quiero señalar como único error de su historia reciente el asunto de los intereses de las hipotecas. Ahora, alto Tribunal, ha tenido que decidir y está decidiendo sobre personas o símbolos muy sensibles para la sociedad. La exhumación y entierro de Franco, por ejemplo. El Supremo ha sido invadido por recursos de la familia, de los frailes del Valle de los Caídos, de la Fundación que lleva el nombre del general.

Y en sus resoluciones y sentencias se ha demostrado que ya no hay fachas en aquellas históricas paredes. De haber algo políticamente significativo, es justamente lo contrario: el respeto a la ley aprobada en el Congreso, que es lo que tiene que hacer un juez, por alto que sea su rango.

Y ahora, Tribunal Supremo, llega la sentencia del siglo: la sentencia del procés. Nunca sus jueces, Alto Tribunal, han sido tan presionados por otros poderes del Estado, por los partidos constitucionalistas y los partidos independentistas. A uno de sus miembros le echaron basura a la puerta de su casa.

Se han celebrado juicios paralelos para decidir si hubo rebelión o hubo sedición. Y fueron pasando los días y los meses y desde sus despachos no se ha producido ni una sola filtración, algo insólito en la Justicia española. Hoy, insisto, este país está en sus manos. Faltan solo unos días, quizá tres, para conocer su decisión, que ya llaman la más importante que ha salido de un tribunal en el último medio siglo. Solo puedo pedir que se acierte, pensando en la historia y pensando en la ley.