OPINIÓN EN LA BRÚJULA

La carta de Ónega al juez Manuel García Castellón: "No se deje intimidar"

Fernando Ónega escribe su carta en La Brújula a Manuel García Castellón, juez del caso Villarejo que ha pedido al Tribunal Supremo que abra una investigación a Pablo Iglesias por hasta tres delitos: revelación de secretos, daños informáticos y denuncia falsa.

- El juez pide al Supremo que investigue a Pablo Iglesias por denuncia falsa, revelación y daños informáticos

ondacero.es

| 09.10.2020 23:12

Y buenas noches al magistrado don Manuel García Castellón. Henos aquí en esta primera noche del estado matritense de alarma, de naufragio del diálogo y de lo que yo llamo el “Estado judicial” porque todo parece depender de ustedes, los jueces. Y usted concretamente, señoría, puso en el camino del Supremo, sabe Dios con qué desenlace, a uno de los grandes líderes de este país. Y con toda dureza, porque acusa a don Pablo Iglesias de intentar engañarlo con un relato falso de la oscura historia del teléfono de Dina Bousselham.

El episodio entraría en el ámbito de la crónica judicial y sus efectos políticos, si no fuese por un detalle: el señor Iglesias es un dios para sus seguidores, y sus seguidores más apasionados entienden como una blasfemia dudar de su religión y su santidad. Hay quien dice, por ejemplo el abogado Calvente, que existen “las guerrillas de Podemos”, que se irían a las Cruzadas por defender el buen nombre de su apóstol fundador y arremeten contra los herejes, como pidiendo la hoguera.

Esos guerrilleros podrían ser, entonces, los que le insultan y piden la guillotina para usted después de pedirle al Supremo lo que usted le pidió. Yo no me lo creo, señor García Castellón. No acabo de creer que todo sea tan organizado. Creo un poco más en lo que recordó Juan Ramón Lucas: que uno de los mandamientos del catecismo del señor Iglesias ha sido “naturalizar el insulto”.

Atizar a Su Señoría por hereje forma parte de esa nueva normalidad, respaldada además por la postura oficial del gobierno, para quien el insulto es una parte más de la libertad de expresión. Y estamos ante su práctica. Hace usted bien, magistrado, en denunciar el acoso. Una amenaza de muerte es algo muy serio.

Desde luego, Pablo Iglesias nunca lo haría. Pero, ay, existen los descontrolados, en Podemos y otros partidos, los más pablistas que Pablo. Y disparan desde la oscuridad de la impenetrable selva de las redes sociales. Iba a decirle, señor García Castellón, que no se deje intimidar. Pero no hace falta: después de 42 años de oficio de juez, si me permite hablarle así, tiene usted el culo pelado y, por tanto, inmune a todos los tipos imaginables de presión. Por no decir intentos de extorsión.