05/05/2020

La carta de Ónega a Isabel Celaá: Quién asiste a clase y quién se educa por ordenador

Fernando Ónega
  • 02:29 MIN

La carta de Ónega a Isabel Celaá: Quién asiste a clase y quién se educa por ordenador

Opinión en La brújula

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La carta de Ónega a Isabel Celaá: Quién asiste a clase y quién se educa por ordenador

Buenas noches a doña Isabel Celaá, ministra de Educación y Formación Profesional. Ya sabe usted por qué le escribo, señora ministra: por ese sudoku que usted tiene que completar, supongo que en diálogo con las comunidades autónomas, de cara al próximo curso académico.

Y, como el coronavirus siga entre nosotros, le diría que lo tiene muy difícil, por no decir imposible. Usted, Isabel, no parece dirigir un ministerio: participa en una carrera de obstáculos, a pesar de tener transferidas sus competencias.

Primero tuvo que asumir el cierre de las escuelas, con todos los problemas que suscitó a las familias y al propio concepto de educación. Después, como buena socialista, tuvo que sufrir con las desigualdades que supone el acceso a las nuevas tecnologías. Más tarde tuvo dar por terminado el curso actual.

Y en medio, la gran polémica: aprobado general, que castiga el mérito y el esfuerzo, o calificación rigurosa, y créame que todavía no tengo claro su pensamiento, porque usted se opuso, pero consideró que repetir debería ser la excepción.

Y ahora, la bomba: si en septiembre no hay vacuna, solo podrán asistir a clase la mitad de los alumnos. La otra mitad, vía telemática. Y 15 alumnos por aula para garantizar la distancia social.

Ya verá usted cómo habrá quien le diga que los contagios pueden producirse en los recreos. Y ya verá cómo se vuelve a hablar de injusticia y de desigualdad de oportunidades. Ha cumplido usted con su deber de abrir un gran debate.

Ahora espero con ansiedad cómo se decide quién asiste a clase y quién se educa por ordenador. ¿Por sorteo? ¿Por proximidad al centro educativo? ¿Por orden alfabético? ¿Lo decidirán los padres?

¡Ay, señora Celaá! ¡Qué difícil ser ministro o ministra en tiempos de coronavirus! Si admiro a algunos de ustedes, no es por el resultado de su trabajo, que al fin y al cabo cobran por él. Es porque se enfrentan a tareas imposibles.

Usted ya hizo una, que fue justificar y ensalzar al gobierno como portavoz. Y ahora, si la política fuese finalmente reconocida como un circo, tendría que tener a Pedro Sánchez con un micrófono en la pista: “¡el más difícil todavía! ¡La prodigiosa, la única, la gran Isabel Celaá organizando el curso escolar!”

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