El articulista de ABC, José F. Peláez, analiza cada martes un tema de la actualidad política.
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Se ha montado un buen revuelo con las palabras de Felipe VI, que ayer reconoció que durante la conquista de América se cometieron algunos abusos. Yo he escuchado sus declaraciones varias veces y sigo sin comprender dónde está la polémica. No creo que a estas alturas nadie tenga ninguna duda de que un continente se conquista con armas y no con canciones de Ana Belén. Así que la conquista de América, además de suponer el capítulo más brillante de nuestra historia, ha de ofrecer necesariamente, algunos puntos oscuros. Como todas. El punto interesante, como dijo Su Majestad, es que esos abusos no se produjeron en nombre de la Corona sino a pesar de ella; que se produjeron contra las leyes y no por ellas. España y sus mejores pensadores se volcaron desde el primer momento en proteger a los indígenas. El resultado fue un comportamiento éticamente superior al del resto de potencias. Y, sobre todo, como dice el Rey, que es absurdo juzgar hechos del pasado con la visión de presente. Las declaraciones son impecables. Pero nada, los de siempre, es decir, la extrema derecha, ha aprovechado para lanzar un nuevo ataque contra el Rey en su nueva cruzada contra la Corona y la Constitución. España es un tejado a dos aguas que siempre te obliga a tomar partido, Carlos: o leyenda negra o leyenda rosa. O un cuadro de barbarie o una escena pastoril de conquistadores e indígenas jugando al corro de las patatas. Si queremos disculparnos, no hay que ir tan lejos. Más cruel que dejar universidades en California es dejar a Yolanda Díaz en los Oscar, soltando biquiños en el Teatro Dolby, como un Teletubbie. Pero tengo una idea: superada la conquista, nosotros pedimos perdón por Yolanda. Pero solo si ellos lo hacen por el reguetón. Hasta los abusos tienen límites.
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El sábado, 8M, en un mitin, la ministra Ana Redondo se subió al escenario con esos pendientes de plumas que tiene, que me recuerda cada día más a Steve Tyler, el de Aerosmith y llamo a Sánchez "superhéroe de la paz". Como ves, Sánchez ha trascendido ya el terreno de lo humano para pasar al del mito, como Spiderman. Aunque no se quedó ahí la cosa, también le llamó superhéroe de la dignidad, de los derechos y del feminismo. Para entonces el bochorno era ya de tal calibre que Superhéroe se refugió tras un termo de agua, que era lo único que tenía a mano para tratar de ocultar la sonrisa nerviosa y esperar a que pasara el numerito. A punto estuvo Redondo de sacarlo en procesión: ¡Viva el pastor de España! ¡Viva con el que nadie puede! ¡Viva el rey del martes santo! No fue todo. Después dijo la ministra que «el mundo te quiere a ti, porque representas la dignidad humana y la democracia». Y añadió: "Tú representas la paz y la civilización". O sea que, recapitulando, superhéroe de la paz, de la dignidad, de los derechos y del feminismo; símbolo trascendente de la dignidad y la democracia; encarnación de la paz y la civilización; Yo lo veo poco ambicioso y añadiría espejo de doctorandos; domesticador de díscolos; padre de barones; el que no arde; rompedor de cadenas; primero de su nombre; escondedor de urnas; auxiliador polisario; puerta de la amnistía; señor de la batucada; príncipe de la Mareta; visitador de volcanes; luz en el apagón; salvador pandémico; sonrisa del gudari; estadista enamorado; repoblador de mesetas; macho alfa del feminismo. Si le dejan un poco más, Redondo le unge ahí mismo como Mesías. Aunque…¿qué digo Mesías? Superhéroe ha vencido a la historia, Carlos. El 8M Superhéroe fue… más que un Dios. ¡Ese tipo es una diosa!
Sigo un poco atrapado en los Goya. Han pasado ya tres días pero es que no levanto cabeza…nunca mejor dicho. Lo he estado pensando y creo que tendrían que cambiar la estatuilla de Goya por una de Pedro Sánchez, directamente, una estatuilla de Sánchez enfadado, con sus músculos faciales en tensión, su articulación temporomandibular a punto de estallar y los zigomáticos como cuerdas de contrabajo. Es más, Carlos, creo que los premios Sánchez se deberían dar justo después de los Goya. Y que premien cosas sucedidas en la propia gala, yo qué sé, el Sánchez a la mejor genuflexión, al mejor esguince cervical, al discurso más sectario… Aunque ayer escuché a Zapatero en el Senado y creo que deberían darle el Sánchez de Honor. Es difícil caer más bajo, es verdaderamente complicado llegar a abismos mayores que los suyos. Quiso homenajear a Bildu, supongo que por mantener más de 300 homicidios sin resolver, o por llevar a asesinos en sus listas o por homenajear a etarras cada sábado…pero es que sobrepasa todos los límites hacerlo precisamente delante de la senadora de UPN, que es la hija de un asesinado por ETA, Tomás Caballero. Y la cosa aun fue a peor cuando dio la enhorabuena a la gente del PP…pues por saber integrarse en la paz vasca sin dar problemas, que es un poco como dar la enhorabuena a los judíos por saber visitar Auschwitz sin molestar a los honorables señores nazis. Nace así el premio Sánchez a mi villano favorito. Me imagino el premio como una ceja estupefacta, como un acento circunflejo un metro por encima de la coronilla de Zapatero y que marca a su alrededor una circunferencia que define las coordenadas precisas de el lado incorrecto de la historia. Y si el premio a mi villano favorito no puede entregarlo GRU, pues siempre pueden pedir al favor a Rafa Simancas.
Se ha hablado mucho de las similitudes entre Sánchez y Trump, pero es que la cosa se les está yendo de las manos. Exactamente el mismo día en el que Trump anuncia que va a desclasificar documentos secretos sobre los OVNIS, Sánchez anuncia que va a desclasificar documentos secretos sobre el 23F. Dicen que es una cortina de humo, pero a mí que la información salga a la luz me parece bien, si algo sorprende es que haya periodistas en contra, como diciendo: "¡No nos despisten con información valiosa mientras nos estamos metiendo con Sánchez!". Pero si algo me preocupa realmente es que Trump y Sánchez se acaben liando en este 'crossove' y acaben diciendo que Tejero venía de Ganímedes o que aquel objeto volante de Florida era, en realidad, el resplandeciente ego de Sánchez, caminito de Dominicana. Puestos a desclasificar, Feijóo ha desclasificado también el documento secreto sobre su negociación con Abascal. Pero esto no es una cortina de humo, esto debe ser luz sobre la niebla. En cualquier caso, las similitudes entre Trump y Sánchez no terminan con la desclasificación de documentos para tapar las malas encuestas. Hay tantas que lo que empieza a preocuparme es que Sánchez se ponga a llamar a 'Las mañanas de la 1' haciéndose pasar por es un señor de Segovia que admira al presidente, por su belleza, su intelecto y sus firmes hombros, especialmente dotados para sostener el peso de un país, ¡oh, Atlas de Tetuán! Aunque en España el tal John Barron tendría su propio programa. A Sánchez le basta con sus perrillos falderos para no tener ni que llamar a ningún sitio. Hablando de perrillos, recuerdo ahora que en la última campaña el presidente se apropió del apelativo ese de 'Perro Sánchez'. Se enorgullecía, por tanto, de ser un hombre-perro. Bien: no sé si Sánchez será el último déspota. Pero lo que me queda claro es que fue el primer 'therian'.
Esto de intentar comprender lo que Feijóo piensa hacer con Vox me está afectando. Mira, me acaba de preguntar mi hija si este año vamos a ir a París, tal y como me comprometí. Yo le he dicho que mantengo el compromiso que expresé en Navidad y que, además, lo mantengo con absoluta literalidad. Mi objetivo es que las vacaciones consoliden un espacio europeo, una ventana de oportunidad que nos acerque a coordenadas transpirenaicas. He reiterado que no tengo líneas rojas para que ese punto de partida nos acerque a París y que la única línea roja que tengo es el sudeste asiático. Qué pesados con el sudeste asiático, qué se les habrá perdido a todos en Camboya. Esto es lo que dije en su momento, Carlos. Y esto es lo que mantengo. Vamos a ver qué es lo que dice después mi cuenta corriente, pero esta es la oferta que planteé en su momento y es la oferta que planteo en febrero de 2026. No me gusta cambiar de opinión y mucho menos de principios. Si las circunstancias me mandan otro mensaje y he de matizar, pues, oye, tendré que hacerlo. Soy un demócrata que respeta el principio de realidad. -"Entonces, Papá, dependerá un poco de lo que te dé la gana", me ha preguntado, grosera. Y le he respondido que reitero lo que he dicho. Que no voy a cambiar de opinión y que voy a seguir avanzando para que se pueda dar ese marco. Y luego ya veremos lo que dicen los datos. Y le he explicado también que cuando su prima Mariana elige irse al pueblo, ahí, al lado de Irún, en realidad lo hace con el único objetivo de que seamos nosotros los que, al visitarla, nos acerquemos a París. No se lo ha tomado bien, creo que no me ha entendido. Y se ha ido. - "Au revoire", hija, le he dicho. - Y me ha respondido: "Hasta lueguiño, Alberto". Digo Papá.
Sigo dando vueltas al cierre de campaña en Aragón, con Azcón y Feijóo anunciados en el mismo cartel que Vito Quiles. Diríanse sus teloneros. Después de ver los resultados supongo que en este momento el genio que pensó que era buena idea estará siendo azotado en las mazmorras de Génova 13, que seguro que existen. Y me las imagino con fotos de Álvarez Cascos disfrazado de Hannibal Lecter. Se ve que el PP estaba detectando una fuga de voto joven a Vox y pensaron que, en vez de explicar las diferencias entre ambos proyectos, la mejor manera era mimetizarse con ellos. Recordemos que Quiles fue en las listas a las Europeas por Se Acabó La Fiesta, partido del que fue además jefe de prensa. Y que ese partido se presentaba también a las elecciones, obteniendo, por cierto, el triple de votos que Podemos. O sea que podemos decir que el resultado de unir a Vito Quiles con las siglas PP -las siglas de Gregorio Ordoñez, de Miguel Ángel Blanco, de Loyola de Palacio- ha terminado funcionado como una losa para el PP y como un resorte para su propio partido, que quedó bendecido por Feijóo como opción legítima. Una genialidad al alcance de pocos. A mí esto de Tellado alabando a Quiles me recordaba a Gil hablando de los chavales del Frente como si fueran boy scouts. Y menos mal que no han detectado una fuga de votos hacia el PSOE, que si no, por la misma lógica, habrían llevado al mitin a Óscar Puente. Aunque he pensado que si lo que querían era presentarse como alternativa al populismo, quizá lo de Quiles haya sido poco ambicioso. Yo habría llevado a los de Desokupa. U organizado una pelea entre Yung Beef y uno del Palmar de Troya. O una pelea de gallos. O mira, ya que estamos, que hubieran llevado directamente a Abascal y le hubieran pedido perdón por la enorme afrenta de haber tratado de robarle unos cuantos miles de votos.
Si hay un sonido especialmente triste es el de los nudillos de los diputados golpeando los pupitres en las comisiones de investigación. Es un ritmo de tango, un-dos-tres-cuatro, un-dos-tres-cuatro, como una marcha militar que suena un poco a letanía de pueblo condenado y un poco a comedor de internado el día que traen los últimos polvorones de la temporada. Las comisiones de investigación habría que prohibirlas, como el carnaval por encima del paralelo 40. Porque hoy por hoy solo tienen un objetivo y es que todos muestren su peor cara, se apalanquen en sus miserias y nos hagan sentir desdichados. Aún recuerdo la comparecencia de Sánchez el día que estrenó las gafas de mentir de cerca. Entonces criticamos su presencia chulesca y aquella actitud macarra. Hoy deberíamos decir lo mismo de la comparecencia de Feijóo y por las mismas razones. El que un día fuera símbolo de la institucionalidad parece hoy una sombra obsesionada solo con mostrarse lo suficientemente duro delante de los suyos, de esos que golpean la madera con los nudillos como los gitanos de la cava golpean el yunque, un-dos-tres- cuatro, un-dos-tres- cuatro. Fueron tres horas y media de esperpento, con Rufián como MVP de la charca. Con ello contábamos. Y con un PSOE desquiciado y con Sumar en mínimos. Pero sorprende su actitud forzada y poco presidencial de Feijóo. Y más aun que el PP exhibiera la faena fallida en redes entre un maremágnum de "mira que zasca", "lo ha machacado", "les ha puesto en su sitio" y otras cumbres de la política de arrabal. Esto es lo que tenemos, Carlos. Abandonemos toda esperanza. Bueno, toda excepto una: espero que ninguna víctima haya dedicado un minuto a ver ese espectáculo. O dicho de otro modo: a palabras huecas, nudillos sordos.
Ya sabes que errar es humano. Errar sin hache. Porque herrar con hache es equino, poner herraduras a los caballos. Aunque herrar también es bovino, marcar con un hierro a una res. Esto de marcar también lo hacían las S.A. con los judíos y los independentistas catalanes con los comerciantes que rotulan en castellano. No sabemos si la ICE, la policía de inmigración de Trump son más bien las camisas pardas de las SA, la Gestapo o el Ku Klux Klan. Pero sabemos que su jefe se llama Gregory Bovino, que es un apellido muy bien elegido. Y no lo digo por lo bóvido de su carácter sino porque es de origen calabrés, italiano. Vamos, que Bóvido es nieto de inmigrantes ilegales. Quizá por ello los persiga ahora, es sabido que todo odio es auto odio. Quizá nuestros oyentes lo reconozcan por ese abrigo de estética nazi con el que ha estado recorriendo América, con su cara de actor secundario con hipotiroidismo, hostigando a inmigrantes, a niños e incluso a ciudadanos americanos. Sus patrullas, también un poco bovinas han ejecutado públicamente a dos personas este mes en Minnesota. Ambas americanas, por cierto. Previamente habían ejecutado a otras dos y disparado, desde septiembre, a otras doce, según distintas fuentes. Para rematar, durante el año pasado, más de 30 habrían muerto bajo su custodia. En España, la Plataforma Unificada de Trumpistas de Interior – PUTIN, por sus siglas- defiende con vehemencia estas actuaciones. Ya se sabe que hay que tener mano dura con los inmigrantes y acabar con el wokismo. O sea que ya sabemos qué es lo que justificarán aquí en su momento. Son los mismos que justifican, por cierto, que se tome Groenlandia por la fuerza. Y los mismos que jaleaban a Musk y su tecnototalitarismo. Bien, pues hoy hay que recordar que Musk fue cesado, la conquista de Groenlandia descartada y Bovino, nuestro bóvido de serie B, ha sido apartado de sus funciones. Vamos que los que defienden todo esto han de asumir poco a poco que han estado apoyando cosas que han sido demasiado incluso para Trump. No sé en qué lugar les deja. Si en la vida hay algún signo claro de alerta moral es ser más trumpista que Trump, Carlos. Aunque todo habrá valido la pena. Al menos ya nadie dice niñes.
Como todos los españoles, me he quedado atrapado en la historia de María, esa niña de Punta Umbría de apenas seis años, a la que los Reyes le trajeron un viaje para conocer Madrid e ir a ver el El Rey León. Y aquí se vino en cuanto pudo, junto a su padre, su madre, su primo Félix y su hermano Pepe, que pidió a los Reyes ver un partido del Madrid. Todos han fallecido, excepto ella. Tras el brutal impacto, María salió por su propio pie por la ventana del Alvia, como si la hubiera guiado un ángel. Llegó ilesa a las vías, donde un Guardia Civil se la encontró merodeando, sola, perdida en medio de la noche de Córdoba, lejana y sola. Jaca negra, luna grande. Y Mufasa en las alforjas. Hay fotos de su hermano y de su primo sonriendo en el Bernabéu tras haber visto ganar a su equipo, que espero les sepa homenajear. Pero no se me va de la cabeza María, aunque el nombre me lo he inventado, no sé cómo bien la llaman, por el llano, por el viento, jaca negra, luna roja. No quiero resultar cursi y menos aún lacrimógeno, Carlos. Pero es que no quiero hablar de soldaduras, ni de catenarias ni del cambio de agujas ni del corazón de cruce. En España no podemos pensar en otra cosa que en María, dormida camino a Huelva. ¡Ay qué camino tan largo! ¡Ay mi jaca valerosa! No sé qué será de ti, María-lejana-y-sola. Pero acuérdate del ciclo de la vida y de Nala, y de Pumba y de Timón. Alguien tendrá que subir un día a la roca y mirar de frente a la sabana. Recuerda quién eres, niña. Fuiste a ver a Simba a la Gran Vía. Y un día serás el Rey León.