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OPINIÓN

"El socavón que más preocupa en Elche es el que existe entre las iniciativas del Ayuntamiento y la opinión pública"

Fermín Crespo, socio fundador y director de ATAMA Estrategias de Comunicación, lamenta la falta de proyectos que ilusionen a los ilicitanos

Fermín Crespo |  Elche |  Actualizado el 27/07/2018 a las 16:15 horas

Al famoso actor Danny de Vito se le atribuye la frase lapidaria "Madrid es una ciudad preciosa, y lo será más en cuanto encuentren el tesoro", que se ha fijado en el imaginario general como una metáfora de una ciudad llena de obras y socavones.

Seguro que si visitase el centro de Elche a partir de este verano podría repetir esta ingeniosa sentencia.

Tenemos en el corazón de la ciudad una zona abierta en permanente trasiego de técnicos buscando ahora restos históricos, ahora un refugio, pero sobre todo mareando la perdiz para no abordar una solución definitiva al proyecto del Mercado de Abastos.

Como consecuencia, al paisaje de la ladera del Vinalopó le ha salido un “champiñón” en forma de mercado provisional, que va camino de ser también permanente, que rompe la estética y que tiene pinta de convertirse en uno de los hitos fotografiables con Santa María y el Castillo de Altamira de fondo.

Este escenario de obras se agravará en septiembre cuando empiecen los trabajos para la peatonalización de la Plaça de Baix, que va a significar una revolución para la movilidad en coche por el centro de la ciudad ,y sobre la que cada vez son más las voces que piden un plan de dinamización de ese espacio.

El apuntalamiento de la fachada trasera del edificio de Riegos el Progreso tiene aspecto de convertirse en parte del paisaje urbano por mucho tiempo, después de que la conselleria haya exigido ahora, después de 20 años de desprotección, que se conserven los restos de la Plaza de la Constitución, mientras que los propietarios han solicitado retomar la demolición. A ver como resuelve el Ayuntamiento este galimatías.

Pero quizá el socavón que más preocupación debería generar en Elche es el existente entre las iniciativas del Ayuntamiento y la opinión pública o parte de ella. No hay ni un solo proyecto que cuente con la unanimidad de los ciudadanos y se haya convertido en locomotora de la ilusión ilicitana.

Esta situación de distanciamiento entre el gobierno de la ciudad y una parte de los ciudadanos que piden explicaciones en cada iniciativa sí es un verdadero lastre para el futuro de Elche.