Afortunadamente se está mimando mucho que los pasteles que tomamos sean de pastelerías artesanas, dejando a un lado la bollería industrial y volviendo al origen, a la tradición de como se hacían las cosas antes, aunque en algunos casos le hayan dado aires vanguardistas o mezclas de sabores distintos. Y, claro, tenemos que comenzar a hablar de los Buñuelos de viento y los huesos de santo porque llega su día. Durante la campaña de este año, y según la Asociación de Pasteleros de Madrid, se venderán 400.000 kilos de buñuelos, una cifra nada desdeñable de esas bolas fritas de harina, manteca y de diferentes rellenos. Le acompañarán huesos de santo, panellets, empiñonados, almendrados. Cuatro nombres que todos conocemos y que no darán abasto estos días: Horno San Onofre, Pastelería Luzón, El Riojano, La Mallorquina