07/07/2025

Calamares fritos
  • 09:29 MIN

Bares, ¡qué lugares!

EL ENCARTE

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Bares, ¡qué lugares!

71, 70 Y 46. El bar El Estrecho, el restaurante Merchán y el chiringuito Triana. Son tres de los más antiguos de Marbella, si no los más, de lo que siguen dando servicio. Todos nacieron y son negocios familiares; todos los fundaron los padres de los que ahora los regentan; todos tienen su calidad garantizada en su longevidad. Y todos tienen un menú sencillo pero rico, rico, rico.

En pleno centro histórico de Marbella está El Estrecho. Los padres de Ildefonso Guerrero lo abrieron en 1954, justo cuando él nació. Tenían experiencia, sobre todo el padre, en el sector y allá que se lanzaron. Lo usaron, ha contado, como un recurso para ganarse la vida que, a la vista está, funcionó.

Como en tantos otros casos, utilizaron una parte de la propia vivienda. Al principio era pequeño, para unas 10 personas. Algo más tarde, en los 60’, se amplió cubriendo un patio de la casa que es la actual barra del bar. Con el paso de los años, la carta se ha ido amoldando a los tiempos que se dice, pero conservando la esencia de El Estrecho; la de un sitio con comida sencilla, de la tierra y sin pretensiones. Era y es, ha dicho Guerrero, un sitio para la gente del pueblo.

Ha reconocido Guerrero que la ubicación de El Estrecho ha hecho mucho en su resistencia a los años, a las crisis y a la vida en general. Está muy cerca de lo que primero fue el antiguo mercado de la ciudad, luego convertido en sala de exposiciones.

Tampoco se puede quejar Pepe Merchán del sitio en que lleva ya el restaurante Merchán, en San Pedro Alcántara. En pleno centro, donde se construyeron las primeras casas de la entonces colonia agrícola, era lugar de paso de los autobuses hace años.

Éste otro resistente sitio de comidas empezó siendo una taberna que fundaron los padres de Pepe hace ahora 70 años, cuando él tenía dos. Su padre lo compaginaba al principio con su trabajo en el campo, y con su madre en la cocina empezaron a servir unos platos, igual que en el caso de El Estrecho, sencillos y habituales en esos años.

Hubo unos años en que sólo abría los fines de semana. Pepe se había hecho cargo ya del restaurante pero tuvo que cumplir con el servicio militar, así que de lunes a viernes, estaba cerrado. Con el relevo a los mandos, también hubo algún cambio en el menú.

Y ahora ya está al mando la tercera generación con el hijo y la nuera, aunque a él le gusta estar allí también ayudando. La costumbre.

Algo más joven es el chiringuito Triana. 46 años tiene. Desde 1979 está en pie, aunque no en el mismo sitio. Lo levantaron los padres de Clara Gálvez, la actual dueña, donde actualmente se sitúa Casanis La Platge. Ahora está en la playa de Las Cañas. Es el último antes de Cabopino, para ubicarnos del todo. Como en los otros dos castizos locales, los progenitores de Clara tenían algo de experiencia en la hostelería y decidieron probar suerte.

Los comienzos fueron más bien humildes, de andar por casa incluso; Triana era más bien una cabaña a base de tablas, palos y otras cosas que iban recogiendo. En consonancia, la cocina y la comida eran muy básicos.

Ahora Clara sigue las pautas de sus padres: guardar la esencia, seguir siendo sencillo y familiar, con pescado frito, arroces, ensaladas como base de una carta en la que quizá destaque, un clásico de la zona: los calamares fritos.