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Juan Adriansens

CON JUAN ADRIANSENS

Le ponemos un monumento: Los entretenimientos de los romanos

Juan Adrianses habla de cómo era el ocio y el entretenimiento en tiempo de los romanos, que constaban de auténticos ríos de sangre. Asimismo, destaca la lucha de gladiadores, hombres entrenados con una fortaleza física muy grande. Aunque destaca que no siempre morían ya que en algunos casos se pactaba terminar la lucha cuando aparecía la primera herida, es decir, perdía quien primero sangrase. Sin embargo, había otros juegos donde uno de ellos tenía que morir. También comenta el uso de animales en las luchas, pero "lo más terrible" según Adrianses, fueron las ejecuciones "a bestias" que se llevaron a cabo de forma atroz y que consistía en que fieras hambrientas comieran vivos a los reos.

con Juan Adriansens

Le ponemos un monumento: Historia del Anfiteatro Romano y sus protagonistas, los gladiadores

Juan Adriansens, habla del Anfiteatro Romano, que significa en griego 'doble teatro' y se origina gracias a los juegos de gladiadores. Estaban ubicados en la parte occidental del imperio. Los gladiadores eran protegidos, educados y alimentados por los lanistas, sus 'dueños'. Aunque muchos de ellos fueron esclavos que tenían que luchar contra otros gladiadores para pagar su libertad, había otros, sin embargo, llamados auténticos guerreros, aclamados y queridos por el pueblo. Como curiosidad, Adrianses recuerda que el emperador Adriano, un hombre realmente culto, consideraba los anfiteatros como algo realmente bárbaro. Destaca también que Hollywood ha deformado la historia romana en post del espectáculo.

CON JUAN ADRIANSENS

Le ponemos un monumento: El legado que dejo el Teatro Romano

Juan Adriansens habla de la historia del Teatro Romano, de su arquitectura, la repercusión social y los fans de los actores romanos. Asimismo, reflexiona sobre la importancia y su influencia artística en la actualidad. Explica, también, que en los teatros romanos se hacían estructuras de bóvedas para que sonara mejor la voz de los actores, a falta de micrófonos y debido a los grandes espacios. Asimismo, comenta que el teatro de Pompeyo fue construido en su tiempo para 22.000 espectadores, mientras que en España, eran mucho más pequeños dado el tamaño reducido de las poblaciones. El más grande, en tierras españolas, por ejemplo, se encuentra en Mérida, construido para 5.000 personas.