ENTREVISTA

La travesía que no termina en la orilla: Jere Mateo

El mar y la montaña nos ofrecen refugio y serenidad, pero también nos recuerdan la cruda verdad de nuestra fragilidad. Son lugares donde una emoción fuerte o un golpe inesperado nos pueden cambiar la vida para siempre. Esta es la lección que aprendió nuestro protagonista, un hombre que, tras enfrentarse al límite de su propia existencia, ha encontrado una segunda oportunidad. Su historia es un recordatorio de que, incluso después de caer, siempre hay un nuevo amanecer.

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Madrid |

Jere Mateo, un hombre que antes vivía bajo la convicción de que todo tenía una explicación racional, sufrió un accidente en la montaña en 2015 que lo dejó un mes en coma. Su vida cambió para siempre: despertó con el cuerpo roto, con 35 kilos menos y con la necesidad de volver a aprender a hablar y a caminar. En ese duro proceso, la piscina se convirtió en su refugio, el lugar donde, brazada a brazada, recuperó su cuerpo y su libertad.

Lo que empezó como un largo proceso de recuperación, se ha transformado en un sueño histórico: completar las Oceans Seven, siete de las travesías a nado más míticas del mundo. Ya ha cruzado el Estrecho de Gibraltar y el Canal de la Mancha. Recientemente se ha convertido en el primer catalán en atravesar el Canal del Norte, una de las pruebas más difíciles del planeta.

Para Jere, nadar no es solo un deporte, sino una forma de meditación activa y una manera de sentirse igual que cualquier otro deportista. Su filosofía, forjada por la experiencia, se basa en vivir una "prórroga permanente". Él asegura que lo extraordinario no es nadar en agua helada durante horas, sino levantarse después de cada caída. Su historia es un poderoso mensaje sobre la fuerza y la fragilidad humanas, y un llamado a no rendirse, a encontrar un nuevo amanecer incluso en los momentos más oscuros.