Para Carlos Mallo, el mar no es solo un destino de vacaciones, sino una forma de vida. Su historia es un reflejo de lo que la escritora británica Hannah Stowe describe en su libro Moverse con el agua, un viaje que nos recuerda que “lo que hacemos en tierra también cambia el destino del mar”.
La vida de este ingeniero leonés dio un giro radical cuando, mientras trabajaba en el sector de la construcción en Tenerife, su pasión por el buceo lo llevó a descubrir la fragilidad de un ecosistema marino único. Lo que encontró bajo el agua lo hizo cambiar de rumbo: de diseñar infraestructuras, como autopistas, a fundar la ONG Innoceana en 2018.
Su trabajo de conservación no ha pasado desapercibido. Mallo ha sido reconocido por su activismo en causas como el rescate de ballenas en Costa Rica, la denuncia de la pesca fantasma y, en un hito decisivo, la paralización del polémico puerto de Fonsalía en Tenerife, un proyecto que amenazaba el santuario marino de Teno-Rasca. Este último, un enclave vital para cetáceos, tortugas y tiburones azules, es el corazón de su trabajo.
La labor de Mallo, ahora reconocida con el “Nobel Verde” —un premio que solo tres españoles han recibido en la historia—, es un recordatorio urgente de los desafíos que enfrenta nuestro planeta. Ante las advertencias de la NASA sobre el avance del nivel del mar, Mallo reflexiona sobre el futuro de las costas españolas y propone soluciones audaces, como la “Solución Cero”, que implica la demolición de obras inservibles para devolver espacio al mar.
Innoceana, la organización que fundó, ha ampliado su alcance y ahora colabora en proyectos en Costa Rica y con científicos como Karima Gabriela López. Con ella, el foco se pone en la ciencia detrás de la conservación, explicando cómo ecosistemas menos conocidos, como las praderas de sebadales, actúan como "pulmones" marinos, capturando carbono seis veces más rápido que los bosques terrestres. La organización demuestra que la esperanza reside en la ciencia ciudadana, involucrando a escolares y buceadores en la limpieza y restauración del mar, y transformando los plásticos recogidos en nuevos productos.
