En el programa Por Fin con Jaime Cantizano, la periodista Elisa Beni y el politólogo David Mejía analizaron el auge de Vox y cargaron contra Pedro Sánchez por su papel involuntario en su crecimiento electoral. Ambos coincidieron en que el líder socialista alimenta el descontento que impulsa a la ultraderecha, aunque con matices en sus argumentos.
La tertulia en Onda Cero puso el foco en cómo las políticas y el relato del Gobierno estarían potenciando a Vox, al generar votantes "cabreados" que no siempre responden a un perfil extremista. Beni acusó directamente a Sánchez de actuar como "levadura" de la ultraderecha.
Sánchez como motor de voto ultra
Beni afirmó que muchos votantes de Vox "no son peligrosos fascistas ni nazis", sino ciudadanos "cabreados" que reaccionan al giro del PSOE hacia la extrema izquierda e independentistas. Cuando Sánchez se presenta como "muro contra la ultraderecha", esta termina creciendo en expectativas y recibiendo incluso trasvases de voto socialista.
La advertencia sobre el "programa oculto" de Vox
La analista alertó sobre el sustrato ideológico de Vox, impulsado por ultracatólicos que buscan un Estado teocrático, aunque oculten esa agenda porque "no da votos". Comparó esta estrategia con la de Podemos, que suavizó sus raíces marxistas para captar apoyo transversal.
El descontento y el papel del PP
Mejía precisó que Sánchez genera más bien un "hacedor de descontentos" que Vox capitaliza ante los errores recurrentes del PSOE y la indefinición del PP. Vox prospera así como receptáculo del malestar general, sin necesidad de grandes propuestas propias.
Vox y el voto de las clases trabajadoras
Ambos destacaron el giro social de Vox, que penetra en clases trabajadoras con mensajes sobre vivienda y precariedad juvenil, frente a una izquierda vista como urbana e identitaria. Este discurso populista de derecha ofrece refugio a votantes huérfanos de representación en los grandes partidos.
