Yo tuve una madre, que ya murió, 13 años enferma de alzheimer.
Estuvo en su propia casa, muchos años, hasta que hubo que llevarla a una residencia. No quedaba otra.
La residencia la aconsejo. Les da vida.
Es un regreso a la infancia. Hay que hacer mucho trámite legal, y aprender a convivir con una criatura nueva, e impredecible.
En casa ocurrió de todo. Se dormía en cualquier sitio, se sentaba de espaldas a la mesa, se caía a la piscina. Se perdió por la ciudad muchas horas. No sólo pierden la memoria de la palabra sino de la acción.
El momento más terrible es no cuando ella no reconoce al hijo sino cuando tú ya no reconoces a tu madre.
Lo último que pierden es la memoria musical. Mi madre no habla, pero cantaba.
