Aunque pueda parecer extraño hacer lo mismo 50 años después, te devuelve medio siglo de ilusiones. Y has echado atentamente a lo que dijo Carlos Soria a la Sociedad Geográfica Española antes de volver al Himalaya. Y no sorprende, sino que abruma ya entonces con su tenacidad.
"Tengo muchos años, pero lucho como siempre, porque a mí me encanta vivir y me encanta ir a las montañas. Si vas, puedes subir. Si no vas, desde luego no subes seguro."
Carlos Soria ha hecho historia al coronar la cima del Manas. Luego, a los 86 años, la 8.ª montaña más alta del mundo, ha recibido en su cumbre a un tipo admirable y de tesón infranqueable. Coincide con el 50 aniversario de la primera expedición española a esta misma montaña en 1975, en la que él mismo participó. Y ahí está. Tras dedicar su vida a la escalada, ha demostrado que la pasión y la perseverancia no tienen edad ni límite de tiempo.
Y aunque ya es un mito de las montañas no se ha conformado nunca, siendo lo que ya era: Quiso batirse a si mismo para que no hubiera duda ante lo que es leyenda del alpinismo.
Algo atisbo. Hay un atisbo de economía vital. Haber trabajado o no 40 horas a la semana en la vida no condiciona a ciertos seres humanos. La cuestión con la que Yolanda Díaz y Garamendi se pasan la bola de uno a otro, pues da una y otra vez contra la red, una red limitante en un país donde la fuerza de voluntad y el agotamiento generalizado dan al traste con los logros personales y profesionales.
Mensajes por encima de los 8000 metros son más que inspiradores.
Aullado de otra manera. Lo importante de culminar es no dedicarle mucho tiempo a la cima, sino llegar con las fuerzas que requiere deshacer el camino y deshaciéndolo construir el siguiente sueño.
