En el siglo XIX se utilizó a la naturaleza como justificación para mantener la desigualdad económica y los abusos del colonialismo. A esta visión se la conoce como Darwinismo social, aunque fue un pensador, Herbert Spencer, el que promovió la aplicación de la “supervivencia del más apto” como justificación biológica de la supremacía de los ricos, poderosos y desarrollados.
Bajo la lente de Spencer, la estructura de clases no era el resultado de un sistema económico, sino de la naturaleza misma.
Si Gran Bretaña dominaba a la India, no era por ambición, sino porque la "biología" dictaba que el más fuerte debía guiar (o reemplazar) al más débil. Esto eliminó la culpa moral de la expansión imperialista.
Darwin publicó El origen de las especies en 1859, y en todo el libro usó el término "Selección Natural", pero la frase "supervivencia del más apto" (survival of the fittest) fue escrita por Herbert Spencer cinco años después y finalmente Darwin cedió e incluyó la frase en la 5ª edición de su libro (1869), pero lo hizo con una matización muy importante: Para Darwin el más apto es el que mejor se adapta a su entorno y logra tener descendencia mientras que para Spencer es el más fuerte, rico, inteligente o dominante.
Pero sin embargo a nivel social seguimos con la idea de que, en la naturaleza, la evolución y supervivencia se ciñen a la competitividad. A la "lucha por la existencia", una guerra constante de todos contra todos.
En la naturaleza la cooperación y el altruismo tienen casi mas importancia que la competitividad y algunos de los pasos evolutivos mas importantes se han dado a través de la cooperación. A escala evolutiva resulta que el salto de la células simples o procariotas que son las de las bacterias, por ejemplo, que no tienen núcleo, a las complejas o eucariotas que, si tienen núcleo como las de los animales o las plantas, se dio gracias a la endosimbiosis.
La endosimbiosis es un término que proviene del griego: endo (dentro), sin (junto) y biosis (vivir). En términos sencillos, ocurre cuando un organismo vive dentro de otro, y ambos se benefician tanto que terminan volviéndose inseparables.
En la década de 1960 Lynn Margulis propone una de las teorías más revolucionarias de la biología moderna, ya explica que la evolución no solo ocurre por competencia (dientes y garras), sino también por fusión y cooperación.
Una célula grande "se tragó" a una bacteria pequeña (como una mitocondria o un cloroplasto primitivo). En lugar de digerirla, ambas establecieron una relación de beneficio mutuo. Con el tiempo, la bacteria pasó a ser un orgánulo dentro de la célula grande.
Esto significa que tú, en este momento, tienes dentro de cada una de tus células a los descendientes de bacterias antiguas que ahora se encargan de producir tu energía (las mitocondrias). Y gracias a aquel salto, de células simples a células complejas aparecieron los grades reinos de la vida, las plantas, los animales y los hongos.
