Además de la conmoción y el profundo dolor que ha generado el accidente ferroviario de Adamuz, hay muchas preguntas sobre cómo pudo producirse un siniestro de estas características en una recta de tramo que había sido renovado recientemente (en mayo).
La magnitud del impacto, la simultaneidad del descarrilamiento y la colisión entre ambos trenes, y la aparente normalidad de las condiciones previas al incidente han puesto el foco en la infraestructura, los sistemas de seguridad y los protocolos de operación.Ahora los expertos intentan averiguar qué pudo fallar y qué elementos técnicos deben analizarse en una investigación de este tipo…
Y para ello hablamos con José María Pérez Revenga, presidente del Comité de Edificación e Infraestructuras del Instituto de Ingeniería de España…José María tiene claro que los accidentes ocurren por una concatenación de circunstancias, pero reconoce que es un accidente extraño: "Las circunstancias son muy raras. Todos los accidentes son una concatenación de circunstancias, en este caso se descarriló uno de los últimos coches. Y el impacto tremendo que hemos tenido. Y por desgracia, los fallecidos y evidentemente, los heridos. Pero si es un tema raro. Es un tema raro, porque además parece ser que el mantenimiento se lo habían hecho hace poco tiempo. Además de que lleva cuatro o cinco años en servicio. Los trenes suelen estar entre los 30 y 35 años al servicio."
Prudencia, y no hacer elucubraciones, es la receta que necesitamos todos ahora: "Ahora mismo todo son elucubraciones, lo cual es malo, muy malo. Yo creo que la gente que habla por hablar no es buena, porque se están dando pues unas características que ni a lo mejor son ciertas. Ni en ese momento existían ni nada por el estilo. O sea, es muy complicado el tema, muy complicado."
