El sonido de las chicharras es un sonido que nos lleva acompañando toda la vida durante estas fechas y que siempre asociamos al calor del verano, a las tardes tórridas en las que el sueño nos vence y nos regala la bendición de la siesta. Su presencia y canto son un símbolo del verano en muchas culturas, y su sonido característico es parte integral del ecosistema donde habitan.
Suenan en pinares, en robledales, en dehesas y bosques, y lo hacen con un sonsonete que resulta casi hipnótico a base de repetitivo, pero ¿por qué suenan las chicharras como lo hacen?
Para resolver este misterio, hablamos con Lorena Escuer, Especialista En Control Biológico y Directora técnica de la empresa Hidrobiology.
El sonido de las chicharras: la estridulación
El apareamiento de estos insectos suele producirse principalmente durante los meses de verano, aunque la época exacta puede variar según la especie y la región donde habiten. Es común escuchar con mucha claridad el canto de las Chicharras cuyo nombre exacto es la estridulación.
Este sonido es emitido solo por los machos por los timbales que se encuentran en el abdomen. Mediante su vibración, producen diferentes tonos, tanto para alertar de un peligro como para atraer a las hembras antes del apareamiento.
A pesar de que para el oído humano el sonido pueda parecer siempre igual, en realidad existen distintos matices que los diferencian. Podemos escucharlos con facilidad, pero verlos resulta mucho más complicado, ya que su coloración se confunde con las ramas y el tronco de los árboles donde se posan.
