Jesús Quintero tuvo la fortuna de hacerle la última entrevista para TVE en enero de 2006. Con él habló de la vida, del amor, de la enfermedad, de la familia y de la música porque ella fue “una mujer nacida para cantar”.
Su padre era zapatero y aficionado al flamenco y su madre era una ama de casa que cantaba copla mientras hacía el potaje. Con esos antecedentes, su camino estaba marcado.
Su primera presentación en público la hizo a los 8 años en el colegio y pronto se convirtió en una asidua de los concursos radiofónicos en Andalucía. Pero ella quiso volar alto y puso rumbo a Madrid. Allí con su personalidad, su presencia en el escenario y su gran voz alcanzó el éxito.
Dice Luis del Olmo que cuando Rocío Jurado cantaba “se callaba el viento y el horizonte se prendía de un silencio sonoro.
Su voz fue como una ola de fuerza desmedida, de espuma blanca y rumor de caracola”.
Su amplia discografía le llevó a conseguir numerosos premios y discos de oro.
Llegó a actuar en los principales teatros de España y del extranjero. En el Madison Square Garden y en el Lincoln Center de Nueva York, en el Teatro Lara de Madrid o en el Auditorio de Sevilla para la inauguración de la Expo 92.
Ella fue la “chipionera”, la andaluza universal, la Voz de España y de América, la Más Grande. La que nació y murió cantando…
El próximo 1 de junio de 2026 se cumplirán 20 años de su muerte y con motivo de este aniversario la escritora, periodista y presentadora, Marina Bernal, ha querido hacerle un homenaje con su libro “Rocío, 20 años contigo”. Una obra que saldrá a la venta el próximo 1 de septiembre y en la que recoge los testimonios de las personas que más y mejor la conocieron.
