España ha ardido un verano más.
Los incendios forestales han vuelto a arrasar más de 415.000 hectáreas de monte en distintas comunidades, dejando tras de sí un paisaje de ceniza y un rastro de impotencia. Galicia, Castilla y León, Aragón, Extremadura, Andalucía… ninguna región ha escapado al fuego.
Este verano, los incendios no solo han devorado bosques: también han puesto a prueba la resistencia de pueblos enteros y han reabierto el debate sobre la prevención, la gestión forestal y el cambio climático. Hoy, les contamos las historias de quienes lo han perdido todo… y de quienes siguen luchando para que las llamas no se lleven también su futuro.
En este inicio de temporada, en esta hora traspapelada, contamos 3 historias, 3 vecinos que han estado mirando con impotencia cómo el fuego se iba acercando a sus hogares, a sus pueblos, a sus calles…
Las llamas llegaron al municipio leonés de Oencia el pasado 16 de agosto, ese día 14 vecinos decidieron quedarse, aunque hubiera una orden de desalojo. Dicen que ellos fueron quienes salvaron al pueblo. Durante 6 días las llamas pusieron en jaque a este municipio de El Bierzo.
Hablamos con Arsenio Pombo, alcalde de Onencia. Ángel Gil, vecino de Jarilla y Juan Mari García, agricultor.
