Cada lengua, una forma de ser
“Hablar dos idiomas distintos te sitúa en una forma u otra, aunque eres la misma persona y no estás loco”, afirma Povega. La especialista recuerda que cada idioma está ligado a una cultura y costumbres que acaban formando parte de la forma de sentir de quien lo habla.
El cerebro se enciende de forma distinta
Según un estudio de 2016, ver la misma imagen con su palabra en distintos idiomas activa áreas diferentes del cerebro. “Esto está comprobadísimo: se encienden distintas zonas aunque sea la misma palabra”, explica Poveda, reforzando la idea de que el bilingüismo es también una experiencia cultural y mental.
Más que pronunciación: tono, ritmo y gestos
“Con cada idioma va asociado un timbre, una tonalidad, un ritmo, una melodía”, señala. Incluso los gestos y expresiones faciales cambian, algo que Povega fomenta en sus clases, donde los alumnos imitan con naturalidad la interpretación en otro idioma.
El impacto en la interpretación actoral
Povega confiesa que al volver a España un director le dijo que actuaba bien en inglés pero no en español. “Muchas vivencias importantes para mi interpretación las había vivido en inglés”, comenta. Con el tiempo, ha logrado igualar su soltura escénica en ambos idiomas.
Comunicar más allá de las palabras
“No se trata solamente de hablar, sino de comunicar, que hay una gran diferencia”, subraya la actriz. Para ella, la clave está en la práctica constante y en permitirse “soltarse” en cada idioma, integrando lo lingüístico y lo cultural en un todo único.
