Una investigación realizada por la Academia Española de Nutrición y Dietética en colaboración con la Fundación Mapfre revela que más de la mitad de los españoles ha seguido en algún momento una "dieta milagro", aunque solo el 21% era consciente de ello.
El estudio "Estrategias de pérdida rápida de peso de la población española" pone de manifiesto que el 72% de los ciudadanos ha intentado perder peso alguna vez, con una media de siete intentos por persona, siendo la edad media de inicio los 16 años.
"El grupo poblacional más importante está entre los 18 y los 30 años. Y lo hacen por razones de estética, así como las personas de edad más avanzada o más madura lo hacen por una cuestión de salud", explica Giuseppe Russolillo, presidente de la Academia Española de Nutrición y Dietética y coautor del informe.
Entre las estrategias de pérdida rápida de peso más utilizadas actualmente destacan el ayuno intermitente, las dietas sin carbohidratos o cetogénicas, y las dietas de muy bajo contenido calórico. Además, un 8% de los encuestados reconoce haber usado laxantes, diuréticos o pastillas adelgazantes no recetadas por profesionales.
Russolillo advierte sobre los riesgos de estas prácticas: "Las dietas cetogénicas particularmente aumentan el riesgo por enfermedad cardiovascular y el riesgo por mortalidad por cualquier causa a largo plazo". Según el experto, la mayoría de las personas que siguen estas dietas recuperan el 90% del peso perdido.
El estudio también ha identificado diferencias geográficas, siendo Canarias, Murcia, Valencia y Baleares las comunidades donde más se practican este tipo de dietas.
El nutricionista señala que existe un problema dual: por un lado, la obesidad como enfermedad que dificulta la pérdida de peso y, por otro, "una dictadura de cómo tenemos que tener nuestros cuerpos, lo que obliga a las personas jóvenes y especialmente a las mujeres, a tener que entrar en esos cánones de belleza".
Russolillo denuncia además que "España es el único país de la Unión Europea que no tiene nutricionistas en el sistema sanitario público" y reclama una mayor inversión en educación alimentaria: "Hay una necesidad urgente de alfabetización alimentaria, una dejadez por parte de la función pública en planificar correctamente en el sistema educativo".
