Entrevista en PorFin

Baby Pelón, el muñeco que nació para demostrar a los niños con cáncer que no están solos

Las entrevistas de Jaime Cantizano a actores, cantantes, científicos, músicos... Hoy hablamos con Mónica Esteban, presidenta de la Fundación Juegaterapia

ondacero.es

Madrid |

En los hospitales donde la enfermedad a menudo dibuja miradas tristes y silencios largos, unos muñecos han sabido transformar esos espacios en algo más amable: los Baby Pelones de la Fundación Juegaterapia.

Nacidos hace más de una década como un gesto de cariño para niños con cáncer que pierden el pelo durante la quimioterapia, estos peluches calvos, van desde los clásicos hasta ediciones especiales como el inspirado en Minnie Mouse.

Gracias a ellos, y al lema que inspira a la fundación —La quimio jugando se pasa volando— miles de menores han sentido que no estaban solos. Detrás de esa revolución cargada de ternura está Mónica Esteban, una publicista que decidió transformar su creatividad en algo profundamente humano.

Ella ha puesto en marcha una fundación que ha humanizado hospitales, creado jardines de juego, cine y espacios de alegría en medio de la adversidad.

Una historia que comenzó en la habitación de al lado de la de Aron: "Hace ya bastantes años coincidió que yo tenía una consola en casa, una PSP de esas antiguas de PlayStation y nadie jugaba con ella y me daba mucha rabia. Entonces le empecé a dar vueltas a ver qué podía hacer con ella. Y justo coincidió que una compañera mía, antigua del trabajo, en su nuevo trabajo, tenía una compañera al lado que todos los días la oía hablar de la situación de que acababan de diagnosticar a su hijo Cáncer. Entonces cuando quedábamos a comer, ella me lo contaba, se llamaba Sandra, la mamá, y a mí me impactó mucho. Recuerdo que yo no había tenido un caso cercano de cáncer infantil y me impactó mucho. Entonces pensé bueno, pues ya está la consola para Aarón. Resultó que Aarón ya tenía una consola porque era muy jugón, pero nos dijo la mamá que había un niño muy triste a la habitación de al lado y que le vendría muy bien. Entonces se la metí con dibujos de mis hijos en una cajita y la reacción del niño fue espectacular. Los médicos y las enfermeras dijeron que empezó a hablar, a comer, a colaborar. Fíjate, una tontería como una consola lo que es capaz de hacer. Y bueno, pues volví al trabajo y mandé un mail y dije a todo el que me llame, al que me mande una consola le invito a un café. Y la cosa se desbordó."

Una historia con la consola que derivó más adelante en algo más: "Empezaron a escribirnos y a mandarnos consolas. Ahí fueron fundamentales mis compañeros de trabajo de la agencia, que a día de hoy siguen mano a mano conmigo, porque montamos un equipo grande porque empezaron a enviarnos consolas y hubo un momento en el que no teníamos forma de organizarnos. Entonces vino un telediario en una primera entrega que hicimos en el Hospital La Paz, y al salir en televisión, pues la gente vio como la inmediatez, es decir, yo tengo una consola, no la uso y vosotros se la vais a dar a un niño enfermo de cáncer y además con una pegatina con los datos para que el niño pueda devolverte una llamada o decirte que se lo está pasando pipa con ella"

Client Challenge

Y todo ello acabó derivando en lo que es hoy en día: "Recibí una llamada de una madre que tuvo que, desesperada, quitar los espejos de casa porque su hija estaba pasando por una depresión al verse sin pelo por los efectos de la quimioterapia (...) Y pensé: tenemos que hacer un compañero de viaje para los niños. Tienen que sentir que no están solos, que no son feos, que no pasa nada. El pelo se cae y vuelve a crecer. Entonces llegué a la oficina y con el equipo pues dijimos hay que sacar adelante un muñeco que les acompañe en este viaje tan duro."