Queremos abordar de nuevo el robo que se ha producido en el Museo del Louvre y que mantiene en vilo a Francia pero con una mirada aquí en nuestro país, donde museos, monumentos y galerías custodian también un valor incalculable…
¿Qué pasaría si algo similar ocurriera en lugares tan emblemáticos y representativos de nuestra cultura como el Museo del Prado, la Ciudad de las Artes y las Ciencias en Valencia o el Guggenheim de Bilbao? ¿Podría ocurrir?
Y es que la protección del patrimonio cultural es una responsabilidad compartida que va mucho más allá de las vitrinas y cámaras de vigilancia.
Y queremos saber cómo estamos protegiendo nuestras colecciones y qué medidas se están tomando para prevenir situaciones parecidas a la que ha vivido el museo más visitado del mundo en Francia.
Antonio Rivera es el director de Seguridad de Viba Seguridad, empresa que ofrece soluciones para la protección de espacios culturales. Hemos hablado con él en 'Por Fin':
Antonio, sobré los desafíos que se enfrentan a la hora de proteger obras de arte, comentó: "A día de hoy es complejo. Porque al final ya no solo es el robo sino el acto vandálico. Utilizamos las nuevas tecnologías, sobre todo por la potencia que nos ofrece el tratamiento de video con inteligencias artificiales para beneficiarnos de esos algoritmos potentes y parametrizables al 100% que nos permiten ya no solo detectar si alguien quiere entrar en un museo de manera fraudulenta, sino también comportamientos anómalos, patrones conductuales que nos denoten, nos den pie a pensar que puede haber un acto vandálico, un sabotaje."
Y sobre el equilibrio necesario entre la seguridad del patrimonio y la comodidad del visitante, lo tiene claro: "Hay que valorar mucho la comodidad del visitante con el valor del patrimonio. Yo soy partidario de tener un mix entre comodidad y seguridad. Sin perder de vista el punto de vista de la seguridad. Evidentemente el visitante tiene que pasar unos controles, unos cacheos o pasar por un escáner o por un detector de metales. Al final es muy importante analizar exactamente qué necesita cada edificio y a partir de ahí tomar decisiones y ayudar a los directores de seguridad de los museos a tomar decisiones."
Además, se mostró realista sobre la seguridad infalible: "Personalmente, y creo que muchos de los directores de seguridad de mi gremio estarán de acuerdo, la seguridad global y la seguridad infalible no existe. Si alguien quiere entrar, va a entrar. Nuestro trabajo consiste en poner trabas y limitar el tiempo de operación que pueda tener esa gente que quiera entrar. O sea, la seguridad del 100% es inviable, no hay nada que sea 100% seguro."
Eso sí, la clave, según Antonio, está en la comunicación constante: "El director de seguridad de esos centros tiene una interlocución constante y permanente con Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que siempre generan una recomendación, Policía Nacional, en este caso es quien nos regula a nosotros en seguridad privada."
