POR FIN NO ES LUNES

Ignacio Varela: "No creo en la cultura del esfuerzo, ni en la idea calvinista de que el trabajo dignifica a las personas"

Ignacio Varela, nuestro sabio de guardia, reflexiona en 'Por fin no es lunes' sobre la necesidad de inculcar una educación pragmática y realista que defina futuros adultos capaces de ser responsables y libres en consecuencia.

ondacero.es

Madrid | 20.11.2021 10:56

Ignacio Varela, nuestro sabio de guardia, ha reflexionado en 'Por fin no es lunes' sobre la responsabilidad que, traducida en libertad sensata, dignificaría a las personas, más allá de sus caprichos e incluso de su trabajo.

El derecho a la pereza

"No creo en lo que llaman la cultura del esfuerzo, ni en la idea calvinista de que el trabajo dignifica a las personas", ha expuesto Varela apuntando que estas son "ideas muy poco laicas y mediterráneas". Ignacio Varela, en cambio, defiende la tesis de la libertad como esencia de la dignidad humana; una libertad que, para concebirse como tal, ha de ser responsable y que, por ende, solo es factible a través de una buena educación.

"Ser libre es poder elegir con conocimiento de causa y ser responsable es hacerte cargo de las consecuencias de tu elección; sin lo segundo, no existe lo primero", ha defendido, explicando la importancia de aprender a asumir los efectos de cada elección. A este respecto, el sabio de sábado, ha defendido, como Paul Lafargue, "el derecho a la pereza" porque "permanecer inactivo es una opción vital tan legítima como cualquier otra ya que, además, para muchos es lo que más se aproxima a la felicidad".

Sin embargo, Varela era contundente a la hora de defender la coherencia para con las decisiones tomadas: "Lo que no puede ser es que el perezoso reclame además riqueza o el laborioso compulsivo se lamente por la falta de ocio o la pobreza de sus relaciones personales", ha sostenido. Por lo tanto, la sociedad debería encargarse de formar a niños y niñas conscientes de que, además de derechos, tienen y tendrán deberes.

La educación de los deberes

"Formar a una persona consiste en proporcionarle las herramientas que le ayudarán, cuando sea adulto, a gobernar su propia vida y a alcanzar sus propias metas" ha explicado Varela. Así pues, dado que "lo propio de la infancia es la omnipotencia de la voluntad y lo propio de la adultez es reconocer los límites de la voluntad marcados por la realidad, el tiempo y la voluntad de los demás", según expone el sabio, es fundamental que la sociedad prepare a la infancia para el realismo de la vida adulta porque "en la vida adulta no te permitirán pasar sin aprobar porque siempre que desees conseguir cualquier cosa, alguien o algo te pondrá a prueba".

"Yo no sé si los exámenes son la mejor forma de valorar el aprendizaje de una persona, pero me parece un engaño y una cabronada educar a un menor en la creencia de que tiene derecho ilimitado a todo y de que podrá conseguir cualquier cosa sin que nadie le exija nada ni lo someta a prueba alguna", ha expuesto Varela. "Construir un paraíso ficticio en el que no existe la palabra 'no' es dejar a una persona atascada en la infancia o en la adolescencia, es negar a las personas el equipamiento que necesitan para no partirse la crisma a cada paso, es crear una sociedad de adultos infantilizados, caprichosos, engañados, vulnerables y, por tanto, fácilmente manipulables", ha proseguido.

Por lo tanto, Ignacio Varela era contundente al afirmar que todo modelo educativo que aliente dicha infantilización constituirá un desastres tanto para los individuos como para la sociedad en su conjunto en tanto que fomentará personalidades incapaces de asumir las consecuencias de sus decisiones -a veces erróneas-, y en consecuencia, se incentivará lo contrario a la denominada libertad responsable.

"Es posible que estos días haya muchos padres y madres indignados con el Gobierno por prescindir de las evaluaciones y permitir que los niños pasen de curso con suspensos, pero quizá deberían pensar si ellos no están reproduciendo eso mismo en sus casas", argüía Varela.

"Lo peor es que detrás de estás decisiones del Gobierno ni siquiera hay una filosofía educativa, probablemente lo que hay es un intento de maquillar las estadísticas del fracaso escolar que en España son escandalosas desde hace muchos años", ha concluido el sabio.