ENTREVISTA EN 'POR FIN NO ES LUNES'

Rebeca Marín: "El lenguaje es transformador, pero también es sexista y racista"

En 'Por fin no es lunes' hablamos con Rebeca Marín, periodista y autora de 'Este libro es un coñazo', en el que reivindica cambios a la hora de hablar.

ondacero.es

Madrid | 03.04.2021 12:20

A veces no somos conscientes de las trampas que nos pone nuestro propio idioma. Seguramente todos hemos hablado alguna vez sin pensar. ¿Tiene el mismo significado 'Verdulero' que 'Verdulera'? En muchas ocasiones el lenguaje cuando alude a las mujeres y se refiere al femenino, se torna negativo.

Pongamos evidencia en esta realidad, para intentar, desde una llamada de atención, cambiarla, porque ya es hora de tomar la palabra y hacerla transformadora.

Rebeca Marín, periodista y autora de 'Este libro es un coñazo', quien reivindica cambios a la hora de hablar. La negación del verbo, de la palabra, ha sido un estigma históricamente condenatorio para las mujeres.

Marín plantea aquí un recorrido no solo por sentencias comunes, pequeños fragmentos, sino también por adivinanzas, trabalenguas, problemas matemáticos, sopas de letras, horóscopos o trucos de belleza, entre otros. En todos ellos se leen constantemente los mensajes machistas que las mujeres recibimos en la sociedad, en el día a día, en la broma que te envían por WhatsApp el 8 de marzo o el chiste fácil que comparten entre hombres sobre la suegra o la mujer de alguno.

Marín insiste en que el lenguaje "no es innato", sino que "es aprendido". "El libro va de volver a aprender, pero esta vez hablando bien", explica.

"Hay un montón de palabras que tienen esa carga peyorativa cuando se ponen en femenino. Por ejemplo, cuando se dice 'que coñazo', o un 'gobernante' lidera un país, pero cuando se dice 'una gobernanta' es una mandona".

Cuestiones como la conciliación familiar, las tareas de los cuidados (que siguen siendo mayoritariamente femeninas), la prostitución, la sexualidad o incluso la violencia de género aparecen entre las líneas de pequeños versos de profundo mensaje. "El lenguaje es transformador, pero también es sexista y racista", declara Marín.

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