Deliberado o fortuito. Los países de la OTAN tienen que decidir si consideran la incursión de drones rusos en territorio polaco un error de cálculo o una acción deliberada. La afición de Putin por las provocaciones es de sobra conocida. Y, aunque la mayoría de los países saben que es más que probable que el zar se haya aventurado a medir su poder desafiando a Occidente, considerar la violación del espacio aéreo polaco una acción intencionada obliga a los países de la OTAN a la defensa colectiva.
Putin es un peligro, es cierto. Pero, precisamente, solo al autócrata ruso conviene la extensión del conflicto. Así que la Alianza Atlántica y Europa tienen hoy la difícil labor de no dejarse humillar por el Kremlin, al tiempo que enfrían el ambiente para no llegar a males mayores.

