Dos años se cumplen de la salvaje, descarnada e inhumana matanza de Hamás en Israel: 1.200 asesinados y 251 secuestrados. Israel concitó entonces la solidaridad internacional, pero su primer ministro se ha encargado de dilapidar la empatía planetaria con una respuesta desproporcionada en la Franja, en palabras de Giorgia Meloni.
Aquí, en España, con un cuestionable don de la oportunidad y de la elegancia, el Gobierno ha elegido justo este día de aniversario para debatir y votar el embargo de armas a Israel. Haciendo un esfuerzo, el PSOE se aviene a que la votación sea mañana. Pero no más tarde. Que no está la cosa de los sobres y las comisiones para renunciar a victorias parlamentarias que exhibir en el relato político.

