La flotilla de la libertad ya se encuentra en la zona de alto riesgo marcada por Israel. Medio centenar de barcos cargados de ayuda humanitaria para Gaza en un periplo jaleado desde la irresponsabilidad.
Seguro que a bordo hay gente con la mejor de las intenciones. Y que también piensa que es la manera de hacer llegar a la franja la ayuda que Israel bloquea. Pero también políticos con carreras caducadas que buscan relanzarse. Y luego está Yolanda Díaz. Que desde la comodidad de su despacho les anima a que ponga en riesgo su seguridad.
Al contrario que en otras ocasiones, hay pocos pronunciamientos internacionales sobre la flotilla. Porque el temor es que su acción ponga en riesgo el plan de paz de Estados Unidos y bendecido desde los países árabes a la Unión Europea. Pero ella ve a corto plazo. Ella ve, el rédito en unas hipotéticas y futuras elecciones.
