Inmigración y minorías son dos emblemas de los que la izquierda ha presumido durante años dando por hecho que los demás no llegaban a la altura de sus principios morales. Pero la actual izquierda es voluble. Y si una mujer trans no es de izquierdas (cosa que la izquierda da por supuesto que debe ser obligado) pueden apedrearla con la misma facilidad con la que la semana pasada la ensalzaron. No por su profesionalidad. Apedrearla por su libre opinión que, nos parezca plausible o deleznable, Karla Sofía Gascón tiene derecho a expresar.
Y por supuesto, el PSOE y el Gobierno creen que pueden cargar sin piedad contra los que no quieren acoger a menores migrantes salvo que esos territorios sean Cataluña y País Vasco como impone la derecha más nacionalista. Ahí se mira para otro lado....que Sánchez les necesita demasiado como para incomodarles. La hipocresía moral.

