Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar, recoger datos estadísticos y mostrarle publicidad relevante. Si continúa navegando, está aceptando su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en política de cookies.

Disfruta de la app de Onda Cero en tu móvil.

vino a presentar su obra de teatro 'Moby Dick'

El texto de Carlos Alsina que emocionó a José María Pou en su entrevista en Más de uno

El actor José María Pou se emocionó hasta las lágrimas tras escuchar a Carlos Alsina leer el texto con el que introdujo su entrevista en Más de uno, donde vino a presentar la obra de teatro 'Moby Dick' que representa hasta el 10 de marzo en el teatro La Latina de Madrid: Aquí puedes leer el texto completo:

ondacero.es | Madrid
| 22/02/2019
José María Pou y Carlos Alsina

José María Pou y Carlos Alsina / Ondacero.es

Al fondo, el mar.

Adentro, el mar.

Constante el mar.

Y de entre el mar, la cola.

Yo soy Ahab y declaro que es verdad cuanto contó Ismael. Formó parte de mi tripulación y sus gritos se elevaron con los de los demás. Fue testigo del juramento de venganza. Él mismo juró. Fundiéndose con el terror de nuestras almas cuando mi agravio pasó a ser el agravio de todos. Un loco sentimiento místico de compenetración.

Yo soy Ahab y declaro que cuando el golpe me desgarró la pierna sólo sentí la laceración. Y que fue en el viaje de regreso a puerto cuando mi cuerpo roto y mi alma herida sangraron el uno en la otra y, al entremezclarse, me volvieron loco. Un loco en estado de delirio que nunca dejó de serlo en su intimidad escondida. La locura humana es cosa astuta y felina. Mi locura, hecha artillería y concentrada en un solo blanco. Con mil veces mayor potencia que la que en la cordura pude dirigir jamás hacia ningún objetivo.

Yo soy Ahab y declaro que mis medios son cuerdos aunque sea demente mi motivo. Hubo poetas que gorjearon el delicioso plumaje del pájaro que nunca se posa. Yo, menos celestial, celebro una cola. El cachalote contra otro cachalote sólo lucha con la cabeza y la mandíbula. Contra el hombre, despectivo, usa la cola. No hay costillas de hombre ni lancha de hombre que pueda aguantar el golpe. Las anchas palmas de la cola se agitan, altas, en el aire y luego, golpeando la superficie resuena en millas y millas el poderoso estampido.

Yo soy Ahab y declaro que dirijo mi nave erguido sobre mis dos piernas. La una, mía de siempre. La otra, mía también. De madera, primero, y luego de mandíbula de cachalote. A cada lado del alcázar hice barrenar una pulgada en la tabla. Apoyo mi pierna de hueso en ese agujero, el brazo elevado, la vista turbada. Esperando a encontrármela.

Yo soy Ahab y declaro que interrogo a todo capitán de barco que en el mar me cruzo. ¿Habéis visto a la ballena?, les pregunto. Con el altavoz en la boca y ansiando escuchar la respuesta afirmativa que me permita dar la orden a los míos: ‘Pronto, muchachos, el aparejo de descuartizar’. Y al herrero: ‘Pronto, herrero, fabrícame un arpón que no puedan partir mil yuntas de demonios, algo que se le pegue a la ballena como su propio hueso de la aleta’. Y si pudieras alisar, herrero, una grieta como ésta, ¿la ves aquí, surcándome la frente?, si pudieras… de buena gana pondría la cabeza en tu yunque y sentiría tu martillo. Yo mismo atizaría el fuego.

Yo soy Ahab y declaro que he perseguido a Moby Dick. Que la persigo. La perseguiré. Declaro que supe de la función. Que hice por verla y la vi. Que, al verla, no me pareció que aquello fuera teatro. Al verla supe que me estaba viendo a mí. Declaro que es verdad que antes hubo otros que me observaron, me leyeron, me pasaron la mano por la frente surcada para recrear lo que veían en mí. Actores de talento que hicieron suyos mis gestos, mis palabras, mi espesura, mi oscuridad, mi miedo. Y mi locura. Hubo otros, pero como éste de ahora, ninguno.

Yo soy Ahab y declaro que así como no hubo Ahab mientras no hubo Ismael que lo contara, no hay Ahab más loco en su locura y más cierto en su objetivo que aquel a quien encarna Pou.

Yo soy Ahab. Y declaro que el capitán del Pequod se llama Pou. Que bien está que se llame así porque él es ahora Ahab desde la grieta de la frente hasta la pierna de marfil que golpea las tablas de la cubierta de mi barco. Él es ahora Ahab porque ama con locura la locura de encarnar a un loco.

Vídeo de la entrevista completa con José María Pou

play

José María Pou se emociona hasta las lágrimas en su entrevista con Carlos Alsina: "Nunca en la vida me había pasado"