Territorio Negro

'Operación Santo': El secreto detrás del robo de los relojes de Iker Casillas

Manu Marlasca y Luis Rendueles explican la misteriosa desaparición de cinco relojes de alta gama de la casa del exportero del Real Madrid y la Selección Española.

ondacero.es

Madrid |

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Esta semana, el Territorio Negro de Luis Rendueles y Manuel Marlasca se ha permitido una pequeña incursión en el terreno deportivo. Pero no para hablar de goles, sino de un robo de guante blanco que tiene como protagonista a uno de los nombres más queridos del fútbol español: Iker Casillas.

El pasado 16 de octubre, Iker Casillas denunció en dependencias de la Policía Nacional la desaparición de varios relojes de su casa. A simple vista no había señales de forcejeo: no se forzaron puertas ni ventanas, y la vivienda permanecía aparentemente intacta. Sin embargo, la inspección reveló que cinco de los relojes auténticos habían sido sustituidos por imitaciones baratas, mientras que el resto de la colección seguía en el armario.

Los agentes comprobaron que, meses antes, Casillas había realizado un inventario fotográfico de su colección —Rolex, Patek Philippe, Audemars Piguet, entre otros— y había dejado una copia impresa del dossier en un mueble de la casa. Ese descuido fue, según la investigación, la pieza clave: el documento pudo ser visto, fotografiado o consultado por alguien con acceso habitual al domicilio.

Los sospechosos: una asistenta y un vigilante

La investigación de la UDEV Central pronto apuntó hacia dos personas con acceso regular al entorno de la familia: Lilian, una empleada doméstica de origen paraguayo contratada por Sara Carbonero y que había trabajado para la pareja desde 2019; y su marido, Juan Carlos, auxiliar de vigilante jurado de la urbanización.

Lilian era de total confianza: viajó con la familia cuando Casillas jugó en Oporto y tenía acceso frecuente a la vivienda. Juan Carlos, por su parte, acumulaba antecedentes antiguos y movimientos bancarios inusuales tras la denuncia. Además, la pareja había comprado billetes a Sudamérica con salida prevista el 25 de octubre, aunque con vuelo de vuelta.

El 19 de octubre, tres días después de la denuncia, Juan Carlos se presentó en una tienda de compra-venta de oro y joyas en el barrio de Aluche con uno de los relojes. El comerciante, receloso, no lo compró entero pero aceptó desmontarlo y pagó 8.000 euros por el oro. En otra casa de compraventa apareció un reloj entero que fue vendido por 18.000 euros. El 20 de octubre la Policía detuvo a ambos: la empleada y su marido. Se recuperaron al menos dos relojes, pero otros tres —y parte del valor económico— siguen sin aparecer.