Territorio Negro

La misteriosa desaparición de Mari Trini y su bebé hace 38 años que podría estar a punto de resolverse

Luis Rendueles, en esta ocasión sin Manu Marlasca, ha explicado en Más de uno las últimas novedades en la búsqueda, con su marido, Antonio Da Silva, como el principal sospechoso de los investigadores.

ondacero.es

Madrid |

Las tres grandes historias del día arrancan con la reapertura de una vieja investigación: la desaparición de una mujer y su bebé hace 38 años, nuevas pistas sobre su posible paradero, y la estela de impunidad y abandono que rodeó entonces a muchas víctimas de violencia machista.

Un crimen en la España que no contabilizaba a sus mujeres asesinadas

La historia se remonta a 1986-1987. Trinidad Suardíaz, conocida como Mari Trini, era una joven asturiana de 23 años que, tras sufrir malos tratos durante su matrimonio con Antonio Da Silva —apodado “El Portugués”— logró escapar y refugiarse en una casa de monjas en Gijón, donde dio a luz a su hija Beatriz. Entonces no existían las leyes ni los servicios especializados que hoy protegen a las víctimas de la violencia machista; muchas denuncias se trataban con desprecio y se recomendaba a las mujeres que volvieran con sus agresores.

Trini, que había vivido en condiciones de extrema vulnerabilidad —órfana de padres, criada por los abuelos y con una familia desestructurada—, denunció a su marido en 1986. Conservó escritos en los que ensayaba cómo decir que se marchaba, pruebas de una vida en la que la violencia se alternaba con la esperanza de un futuro distinto. Pese a su valentía, el sistema de entonces dejó a la mujer desprotegida.

El 15 de junio de 1987 Mari Trini y su bebé fueron vistos en la Audiencia Provincial de León para recoger una notificación judicial relacionada con el proceso por malos tratos. El marido, que por entonces ya tenía un historial de delitos y dos identidades distintas, estuvo presente. A partir de ese momento, madre e hija desaparecieron y no volvieron a ser vistas.

La investigación, los registros frustrados y la nueva pista

Durante décadas la búsqueda apenas avanzó. Fueron los esfuerzos de la UDEV de Gijón y la diligencia de la jueza Ana López Pandiella los que mantuvieron el caso vivo: en 2016 se registró una vivienda en Matadeón de los Oteros (León) vinculada a la pareja y en 2018 la última casa donde residieron en Berbes (Asturias), sin que apareciera rastro alguno de Trinidad o de su hija.

La pista que ha reactivado la esperanza proviene del relato de un vecino de Berbes: según su testimonio, El Portugués arrojó dos coches a una balsa de agua residual asociada a una antigua mina de fluorita en el pueblo. Batidas y exploraciones subsecuentes han confirmado la presencia de dos vehículos sumergidos en esa laguna. La hipótesis de la policía es que en su interior podrían hallarse los restos de la mujer y de la niña.

El sospechoso: identidades, cárcel y una residencia en Zamora

Antonio Da Silva, alias El Portugués, sigue vivo. Hoy tendrá en torno a 82 o 83 años, y su vida ha sido un rastro de identidades y delitos: contrabandista, minero en el extranjero, agresor sexual y condenado por robos. Tras años de huidas y estancias en prisiones, reapareció en Zamora donde, en los últimos tiempos, vivía en situación de extrema vulnerabilidad hasta que los servicios sociales lo ingresaron en una residencia de ancianos.

Hace apenas días la UDEV visitó la residencia y entrevistó al anciano. Según fuentes policiales, ante las preguntas relacionadas con la desaparición de Mari Trini y su bebé el hombre "ni confirma ni desmiente"; en ocasiones responde en francés o finge una amnesia episódica. La ambigüedad de sus respuestas, su edad y el paso del tiempo dificultan la obtención de una confesión clara.