Rubén Amón y todo el equipo han viajado hasta Almagro (Ciudad Real) con motivo de la 38ª edición del Festival Internacional del Teatro Clásico. Desde la emblemática Plaza Mayor han hablado con Irene Pardo, la directora del festival, y Rakel Camacho, directora de escena y dramaturga española, la primera mujer en dirigir este emblemático texto de Lope de Vega en la historia del crimen.
Han comentado el reto que ha supuesto adaptar la obra de Lope de Vega, conocida en todo el mundo, a la actualidad. El objetivo, en palabras de Rakel es "que la violencia fuera rechazada" sin necesidad de audiovisuales. Para lograrlo importantes otros elementos como el silencio cómplice con los espectadores, la música, el folklore castellano, el ritmo...
"He querido ir contra el rebaño", ha asegurado Camacho y ha querido transmitir que "la violencia lo que crea es un retroceso muy grande en la sociedad y que la violencia ejercida constantemente por los poderosos crea un bucle que genera violencia y desde el que es imposible salir, es indestructible".

Otro de los aspectos que han comentado es que aunque la obra de Lope de Vega es del Siglo de Oro, en realidad tiene mucha vigencia con la actualidad. "Cuando una obra se convierte en un clásico hacemos que el clásico diga lo que a nosotros nos dé la gana y probablemente el autor nunca se reconozca en ella. Pero esa virtud que tienen los clásicos, que podemos reconocerlos siempre como actuales" ha indicado Camacho.
De ahí la importancia que tienen los clásicos con la actualidad. "Fuenteovejuna es una obra contemporánea, no estamos haciendo un viaje en el pasado, estamos hablando de algo que nos afecta hoy y que estamos hablando de teatro contemporáneo y yo creo la sensación con la que he salido hoy de Fuenteovejuna es que he visto una obra de teatro contemporáneo, he visto una obra de hoy de la actualidad y creo que esa es la forma en la que nos tendremos que acercar siempre a los clásicos" ha sentenciado Camacho.

Fuenteovejuna tiene mucha fuerza y eso provoca que los actores acaben "exhaustos". "Yo quería trabajar era desde lo hiperbólico, y lo hiperbólico en todos los lenguajes que se trabaja en esta obra", ha manifestado Rakel.
En cuanto a cómo se refleja la adaptación de Fuenteovejuna en el Festival, ""es reflejo absolutamente de lo que tiene que ser el festival, una conversación continua entre el pasado y el presente para caminar hacia el futuro y hacerlo desde diferentes puntos de vista".
Pardo ha comentado que esta edición ha puesto su atención "en los márgenes, en esos personajes que transitaban el Siglo de Oro fuera de ese canon".

