Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar, recoger datos estadísticos y mostrarle publicidad relevante. Si continúa navegando, está aceptando su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en política de cookies.

Disfruta de la app de Onda Cero en tu móvil.

LA CULTURETA

La noche de las velas​

Como sé que a nuestro director le enternece la Navidad y los niños cantando, esta semana os traigo un plan navideño que pudiera ser un bonito cuento y un milagro de la navidad. Un milagro laico, eso sí. Viajamos al barrio de Kopenick, en el lado este de Berlín, un barrio con su propio río y su propio palacio, y con historia rebelde, contra comunismo y capitalismo casi a partes iguales.

Miguel Venegas
  Madrid | 21/12/2019

Los vecinos de Kopenick fundaron el Unión Berlín, un modesto equipo que este año anda estrenándose en Primera División alemana. Un premio inimaginado hace unos años.

En 2003 estaban en segunda y colistas. En la víspera de nochebuena, un grupo de aficionados se coló en el campo, encendió unas velas y se puso a cantar villancicos para conjurar la mala suerte. Y funcionó. El Unión Berlín se salvó y un año después volvieron los mismos hinchas y otros se empezaron a sumar a los cánticos. Muchos no sabían villancicos, porque venían de la laica educación de la RDA, así que imprimieron las letras en pequeños pasquines que se fueron pasando en el césped de vecino en vecino. Aprovecharon, además, para recaudar donativos para los niños del barrio. El barrio se unía más en su equipo de fútbol, porque Kopenick es un barrio especial.

En 2008 el club se vio obligado a renovar su estadio para cumplir con la normativa, pero no había dinero. Se buscó financiación y voluntarios. 2300 hinchas cogieron paleta y ladrillo y levantaron su campo con sus propias manos.

El Unión Berlín es un club diferente

Han pasado 16 años de aquella noche de invierno en que ochenta aficionados saltaron al césped a cantarle la navidad al fútbol y al barrio. Este lunes se juntarán 30.000 para encender velas, brindar con vino caliente y cantar villancicos alemanes clásicos … como Oh Tanenbaun o Leise Riesel…

La escena se repetirá también en Dresde, en Munich o en Hamburgo, porque la tradición de las velas y los cánticos se ha convertido en patrimonio de buena parte del fútbol alemán.

El lunes, a las 19:00 , esta será la cristiana banda sonora de un equipo diferente de un barrio diferente de la parte más laica y rebelde del Berlín Este.