El chándal gris que se puso Maduro tras ser apresado se hizo viral y se agotó en muchos sitios. Lo tiene el Mallorca en su armario de temporada y hace unos meses lo exhibió Cristiano Ronaldo. Todo bien mezcladito, le ha hecho el curro al de marketing de la firma de Oregón.
Empiezo así para que veas que todo está conectado. La Supercopa arábiga nos entretiene con sus debates anuales (formato, pasta, reparto y diáspora) mientras el calendario deportivo empieza a asentarse en este 2026. En ciernes citas que cobrarán especial relevancia por sus novedades: primer Grand Slam para Carlos Alcaraz en Australia con Juan Carlos Ferrero en Villena o donde le plazca.
Los divorcios traumáticos suelen dejar resaca, y mira que los 2 se esmeraron en alfombrar con pétalos la bifurcación tomada. Ahora, con el pasar de los días, nos parecen de plástico, más propios de una retórica "bienqueda". Ferrero ha sido más explícito: que si dinero, que si criterios dispares, que si no se pudo sentar con ellos para explicarse… pero el artista sigue sin brindarnos algún detalle más.
Los detractores de las motos o la Fórmula Uno suelen esgrimir que el poderío reside en la máquina y no en el hombre, en el caso del tenis está claro que el artífice es el que empuña, pero hay que calibrar cuanto de su entrenador tenía Carlitos en su juego, en su construcción, en su mentalidad.
Para mí, los deportes individuales no existen. Los cracks son una suma de factores, de métodos, de profesionales que cincelan. Es verdad que sin genio no hay obra, solo faltaba, pero el olimpo está lleno de aspirantes a dioses que se quedaron en eso. Alcaraz ha tomado una decisión arriesgada que seguro consideró necesaria. Le deseamos lo mejor y sobre todo, que siga siempre bien arropado y bien rodeado. Porque es así como empiezan a fraguarse los éxitos.
